Sentimos que estamos al final de un mundial de fútbol después de un largo y tenso campeonato de ocho años, donde la victoria no es clara y el ganador es imperceptible.
¿Quién ganó después de estos dos últimos periodos de gobierno del Presidente Álvaro Uribe? ¿El pueblo, los partidos, la institucionalidad, la democracia?
No sé. ¿Y esto con qué metro se mide? Las estadísticas pueden descrestar, pero no siempre reflejan la dinámica de la realidad.
Por ejemplo, antes y después de Uribe ¿hay más seguridad que violencia? Tal vez en el campo, pero se disparó de forma alarmante en las ciudades, como en Medellín y Cali.
¿Hay menos pobres y mejor nivel de vida? No sé, pero se viene hablando que en Colombia el 45,5% de la población, es decir, 19 millones 900 mil colombianos vive en estado de pobreza y en estado de indigencia subsiste un 16,4% de la población, es decir, 7 millones 200 mil colombianos.
¿Hay más democracia y, por tanto, fortalecimiento de las instituciones?
Y aquí también aparece la duda, porque las confrontaciones entre las ramas del poder han afectado seriamente el bien común de la justicia; el manejo de la diplomacia ha roto los lazos de la buena vecindad con los países hermanos; la excesiva centralización del poder ha alterado la dirección colegiada del Estado y la integralidad de la Constitución Nacional, etc.
Pero por otro lado, se ha fortalecido la gobernabilidad regional, la seguridad rural y vial. En fin, la respuesta a todos estos interrogantes aparece como incierta.
Ahora suenan vientos de cambio, se notan esfuerzos por transformar la institución presidencial y el ejercicio de la gobernabilidad.
Llega la posesión simbólica del Presidente Juan Manuel Santos y será en la Sierra Nevada de Santa Marta, lugar místico donde se "guarda el mundo" y es que los indígenas definen así su territorio:
"La Sierra Nevada es como una casa ceremonial (?) es el lugar que concentra toda la responsabilidad con el resto del universo, es el lugar desde donde se vigila y custodia lo sagrado y lo vital para el planeta, es la base y unión con lo espiritual. Es el cordón umbilical que une el origen y el presente, lo espiritual y lo material, es la unión con la Madre." (Organización Gonawindúa Tayrona)".
Que esta simbología de Sierra Nevada y Capitolio sean la expresión de la unidad nacional, de un nuevo consenso entre los colombianos, de una alianza entre el campo y la ciudad, de integración entre las regiones y la Capital y de un entendimiento entre gobernantes y gobernados.
Que estos diez puntos: 1. Trabajo, 2. Prosperidad democrática, 3. Seguridad democrática, 4. Transparencia y anticorrupción, 5. Buen gobierno, 6. Institucionalidad democrática, 7. Justicia, 8. Agenda urbana y rural, 9. Medio ambiente, 10. Relaciones internacionales, sean la base para que comience a restablecerse la comunicación entre los poderes, se estudien fórmulas para definir una política de tierras que integre la explotación de los recursos naturales y el desarrollo rural, se propongan fórmulas efectivas de superación de la pobreza y la indigencia, se les dirija la palabra a los países vecinos y se los invite a dialogar, se amoneste a la guerrilla para que abandonen la guerra y los secuestros y se sienten a conversar?
¿Será posible tanta belleza? No sé.
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