MÁS DE MIL jóvenes aficionados a las series animadas japonesas celebraron la noche de Halloween vestidos como sus personajes favoritos. Una fiesta muy singular que llegó a su octava edición.
Dispuestos a acabar con los nazis y mutantes llegaron Marco y Tarma, los personajes del videojuego Metal Slug . En realidad eran Agustín Vargas y Juan Manuel Rico, dos adolescentes con chalecos rojo y amarillo y un par de tubos de PVC envueltos en cartón que parecían armas.
La verdad es que ni piratas ni damas antiguas ni otros disfraces convencionales se vieron aquí. En cambio sí toda clase de seres fantásticos con barbas y báculos, cogidos de gancho con niñas de falda y espada, todos ellos extraídos del universo anime y los videojuegos.
La octava Fiesta de Disfraces y Cosplay reunió el sábado, en Auditorium Plaza, a más de mil jóvenes amantes de los dibujos animados japoneses convocados por el grupo de fans Matsuriken.
Mario Bross, Sakura Card Captor, Bonta y cientos de personajes que se ven en internet y canales como Animax y Cartoon Network asistieron a la cita para tomarse fotos, conocer amigos y escuchar las canciones de j pop y j rock (pop y rock de Japón) que tocaron bandas locales como Merlotte y The Ribbons, dedicadas exclusivamente a estos géneros.
Todo allí tenía que ver con el anime, hasta los mismísimos cocteles: Amateratsu (jugo de fresa y mandarina), Onizuka (mango biche y limón) y Asgard (capuchino).
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