Apenas dejó la palanqueta, Mercedes Pérez se soltó a llorar. Atrás quedaron sus 67 kilos de peso corporal, los 232 que levantó, y los fuertes brazos que la acompañan. Para la campeona colombiana, el llanto era la manera de mostrar una felicidad indescriptible en palabras.
"Es mucha felicidad, usted no se imagina", dijo, entre sollozos, la feliz ganadora del primer oro de la jornada histórica de Colombia en los Juegos Panamericanos, que por primera vez ganó siete metales dorados en un solo día en todo su recorrido por las justas continentales.
Mercedes, una luchadora que estuvo sin puesto en el equipo hasta hace unos meses, comenzó el camino triunfal del país, que en el día llegó a los 18 medallas de oro, el máximo logrado en la historia de las justas y con cuatro días de pruebas por delante.
Sobre el mediodía, Mercedes poco sabía de las medallas. Solo quería la suya, la que no soltaba, la que mordía frente a las cámaras, pero no muy fuerte para no dañarla. La que atesoraba como el tesoro más valioso.
"Es para la gente que no creía en mí. Son mis primeros Panamericanos y una alegría inmensa, no saben cómo estoy de contenta con este oro", dijo la samaria, entre lágrimas pero como orgullosa ganadora de los 69 kilogramos.
Llegó a la categoría de rebote. Sin espacio en los 63 por la irrupción de Nísida Palomeque, Mercedes Isabel aprovechó la ausencia de Leydi Yesenia Solís -por embarazo-, para desembarcar en los 69 kilos. Y allí hace historia.
Con récord panamericano en envión (131 kilos), que pudo haber sido mayor si le dan el tercer intento por válido, Pérez Trigeros venció a las mexicanas Cynthia Domínguez y Abigaíl Fuentes, sus compañeras de podio, para colgarse su medalla más importante. Fue un oro que se sintió con el grito Tayrona en el escenario y un salto sobre sus entrenadores para festejar con todo su logro más importante. Mercedes alzó 101 kilos en arranque y 232 en el total.
"Saqué fuerzas de todas partes, me sentí bien y cómoda. Una lástima lo de los 135 (esfuerzo invalidado) pero los jueces están muy estrictos. No importa porque, por fin, puedo celebrar mi medalla", explicó la chica, de cabello rubio y contextura más gruesa, quien perdía por varios centímetros con sus rivales manitas. Pero a la hora de subir la palanqueta, las fuerzas estuvieron con ella.
Ahora se acerca el Mundial de París, Francia, y mientras Solís está a la espera de su primogénito, Mercedes aprovechará para buscar un nuevo espacio y extender a Europa su grito Tayrona que ayer se sintió no solo en pesas sino en otros escenarios donde los colombianos hicieron valer sus capacidades.
"Tengo todo para meterme entre las mejores cinco del mundo con estos registros, los voy a superar y pelear medallas en el Mundial. Yo sé que Leydi es una buena pesista, pero acá está Mercedes, que también lo es. Acá lo demostré", explica mientras enjuga su rostro.
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