
En su homilía de Año Nuevo oímos a un Pontífice cansado físicamente y muy envejecido pero con ideas muy claras. Su tema central fueron los jóvenes.
Benedicto XVI, aunque no tiene el carisma de su antecesor Juan Pablo II, ni esa conexión directa con los jóvenes que tenía aquel Pontífice, sí tiene a los jóvenes permanentemente en su corazón y dialoga con ellos con la experiencia de un erudito profesor universitario, lo que fue por muchos años antes de llegar al pontificado, conocedor a fondo de las inquietudes y los peligros que enfrentan las nuevas generaciones.
El Papa habla también con el amor y la experiencia de un abuelo, un abuelo preocupado por el bienestar y por el crecimiento moral de su rebaño.
Al hablar a los jóvenes y sobre los jóvenes nos señala a todos los adultos como educadores, como responsables de transmitir e inculcar en ellos los valores que recibimos de nuestros mayores, nuestra Iglesia, nuestras tradiciones. Somos nosotros los responsables de pasar la llama de la doctrina cristiana, la cual parece estar extinguiéndose.
¿Quién habla hoy de valores como la caridad, el pudor o el recato a sus hijos, a sus nietos, en un mundo donde cada vez se extingue más la comunicación interpersonal? ¿Acaso a un niño, o un joven, conectado a internet la mayor parte de sus horas le queda tiempo para hablar con adultos sobre moral, bondad, perdón, la relatividad de las riquezas materiales, el respeto que se le debe a un anciano, o cómo saber envejecer con dignidad cuando le llegue su tiempo?
A Benedicto le preocupa la cultura del relativismo y nos sorprende con sus agudas preguntas: "¿Tiene aún sentido educar? ¿Educar para qué?". Estas preguntas son un campanazo de alarma que todos debemos escuchar.
No se trata de educar simplemente para que aprendan números, fórmulas y algunos conceptos, como se pretende con las famosas clases virtuales que se están poniendo de moda en algunos lugares. En Estados Unidos, por ejemplo, miles de estudiantes, aun algunos en kínder, reciben clases de un computador y no de un maestro. Puede que estos estudiantes aprendan mucho de sus pantallas, lo que no van aprender de ellas es ética o moral o a relacionarse con otros seres humanos, a formar parte del enorme rompecabezas global del cual cada uno de nosotros es una pieza fundamental.
Las nuevas generaciones que han crecido frente a un televisor, un computador, u otro aparato electrónico y han creado un lenguaje mínimo y casi primitivo para comunicarse cibernéticamente, serán cada vez más individualistas, egoístas, intolerantes y violentas.
El Pontífice nos plantea: "Frente a las sombras que oscurecen el horizonte del mundo actualmente, asumir la responsabilidad de educar a los jóvenes para enseñarles la verdad, los valores y las virtudes fundamentales, es mirar al futuro con esperanza".
El ser humano necesita de la interrelación para aprender tolerancia y actitudes creadoras de paz, hermandad y convivencia pacífica. Hablando y oyendo todos aprendemos algo. La conversación con los jóvenes es la ruta de doble vía que debemos tomar, ellos aprenden de nosotros y nosotros de ellos.
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El Ministerio y la Secretaría de Educación deben procurar que las Intituciones educativas cumplan lo formulado en sus PEI (Proyecto educativo Institucional) cuando se comprometen en una formación integral, en valores cristianos, morales y ciudadanos más allá de la simple formación en matemáticas, artes y humanidades que revelan logros estadísticos de cobertura y calidad; debemos fomentar un humanísmo Cristiano desde las aulas que inspiren alta sensibilidad social en los ciudadanos y con mayor razón en los profesionales quienes a futuro se constituirán en los dirigentes con claro liderazgo
El Papa Joseph Ratzinger o Benedicto XVI…gran señor...un intelectual, a la cabeza de un gran grupo de creyentes, en un “Jesús”…La iglesia católica es sólo una rama y el árbol se llama Cristianismo…amigo Tobòn...! Cuidado! : ¿“la única Iglesia que fundó Jesucristo” ¿Constantino, no le suena? Lea y que su divinidad lo ilumine…Bueno ¿La Inquisición? En 1981 Ratzinger hasta relevar a Juan Pablo II, hace parte de ésta en estos tiempos: Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (teología dogmática y anti ecumenismo) Doña Clara y Señor Tobòn: / El Buen Pastor/Padre mío, tus hijos te han olvidado… como se burlan de tus mandatos, ni con mi muerte puede enseñarles la que es tu ley. /Decía el buen pastor, al que me siga nada le faltará /Pero que esclavos viven del vicio, esclavos son de la maldad. / Madres que hijos tenéis, cuiden de ellos que venceréis. / Porque yo soy el camino, porque yo soy la verdad, decía. Pero que ¿a dónde llegaremos, si esto sigue como va?/ (Celia Cruz)
¿Cuántos padres de familia de este país, han escuchado los mensajes del Papa Benedicto XVI con respecto a la educación de sus hijos? ¿cuántos han leido sus mensajes o sus libros?, la educación de los hijos empieza en casa y se complementa en la escuela o colegio, pero, todo esto se ha ido perdiendo en nuestro país, por eso es urgente Educar o Reeducar a los padres de familia, no se puede seguir ignorando esta falla que tiene nuestra sociedad.
MUY CIERTO TODO. LOS JÓVENES VIVEN AL RITMO DE LA ÉPOCA Y LA CULTURA EN QUE FUERON CRIADOS. Y RESULTA QUE A LOS PADRES Y MAESTROS TAMBIÉN LES TOCÓ LO MISMO. ENTONCES? UN CAMBIO CULTURAL NO SE DA DE LA NOCHE A LA MAÑANA; ES PRODUCTO DE UNA EVOLUCIÓN PROGRAMADA Y CONTROLADA, NO DE UNA REVOLUCIÒN.CLARO, MARIA CLARA,QUE LOS ABUELOS PODEMOS Y DEBEMOS SEMBRAR, PERO EL TERRENO ES ÁRIDO. JORGE ESCOBAR EUSSE
Este Papa sí tiene una gran conexión directa con los jóvenes, lo cual ya ha sido demostrado y, especialmente, con los niños, quienes se han atrevido a hacerle preguntas como si es posible que Dios exista, si no lo vemos; y él ha respondido con sencillez y sabiduría: tenemos inteligencia, aunque no la vemos, pero nos permite resolver problemas; no vemos la energía eléctrica, pero nos beneficiamos con la luz y otros servicios que nos presta... "Las cosas más importantes, las que sustentan nuestra vida y nuestra existencia, no las vemos; pero podemos ver y sentir sus efectos". Este Papa ha insistido con paciencia, sobriedad y sabiduría, que LA FAMILIA es el primer y más adecuado ámbito para la EDUCACIÓN, pues es en ella en donde se fragua el futuro de la sociedad y de la civilización. Y los niños y jóvenes, aunque "cibernéticos", lo captan y entienden con claridad. Por lo que hay que preguntarse es por la madurez y responsabilidad de los padres de familia actuales.


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