Los actos terroristas en Irak, cuatro días después de la salida del último de los soldados de Estados Unidos, es una provocación de los grupos radicales contra la frágil institucionalidad política y militar que dejaron casi nueve años de ocupación extranjera.
Las nuevas 67 víctimas parciales de los atentados de los últimos dos días se suman a los centenares de civiles y militares caídos en una guerra desigual y sin muchas posibilidades de acabarse, pues los grupos radicales quieren imponer un régimen de terror, y el gobierno iraquí no tiene los suficientes mecanismos para enfrentarlo, tal como no pudo hacerlo tampoco la coalición de países que llegaron al país para sacar del poder a Sadam Hussein, después llevarlo a juicio, hasta condenarlo a morir en la horca.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8