En el fútbol, los estadounidenses son de bajo perfil. Son algo así como unos guerreros silenciosos que, este año llegarán a Sudáfrica a dar la pelea hasta el final, pero casi de una manera sigilosa.
El subcampeón de la Copa Confederaciones del año pasado es de aquellas selecciones nacionales que no tienen mucho en el tablero, pero que a la hora de los encuentros es un hueso duro de roer.
Favorito o no, lo que tienen los gringos por delante, son ganas de victoria. Bajo la dirección de Bob Bradley, un técnico que le puso el sello a la Selección con un trabajo disciplinado, una base sólida y un ataque certero, tiene en Landon Donovan un líder que se cultivó con la camiseta blanca de los del norte y hoy es la máxima figura del seleccionado.
Mientras que todos se fijan en los siempre favoritos Brasil, Alemania, Italia y España, los norteamericanos arribarán a Sudáfrica de una manera casi sombría que los hace, al principio, dueños de sus silencios, pero que luego los catapulta en boca de todo el mundo por su juego sencillo y efectivo.
Contra Inglaterra se tendrá que ver de nuevo las caras. Sesenta años antes, en Brasil-50, le dieron una sorpresa al mundo al derrotar a los ingleses 1-0.
Hoy, en territorio africano, las coincidencias los miden de nuevo, esta vez cada uno con nombres rimbombantes que hace parte de la galería del fútbol mundial. Entre los gringos, Donovan y Clint Dempsey, así como el arquero Tim Howard, muy seguro bajo los tres palos, suman años de experiencia en el fútbol inglés, aquel que tendrán que enfrentar en el primer partido del grupo C.
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