Desde Dallas, E.U., el director de la Policía, general Óscar Naranjo, se pronunció a favor de crear una audiencia nacional en Bogotá para juzgar a los integrantes de las nuevas bandas dedicadas al narcotráfico y de origen paramilitar, que han multiplicado su presencia en el país.
El general Naranjo propuso crear unos "jueces invisibles" con protección permanente, aunque no dio detalles si la identidad de esos jueces sería reservada o cuál sería su ámbito específico judicial.
"Queremos unos jueces totalmente protegidos, invisibles a esa mafia regional, invisibles al procesado, para que garanticen la legalización de nuestros actos o detenciones de capos del narco", dijo.
Los jueces municipales cumplen actualmente la función de legalizar una captura y dejar preso a un supuesto traficante, pero, dijo Naranjo, "un juez municipal no tiene los recursos ni la protección. La vulnerabilidad es alta".
En medio de la guerra desatada contra el Estado, incluyendo jueces y fiscales, por capos del narcotráfico, Colombia ya tuvo un sistema especial llamado "jueces sin rostro", cuya identidad estaba reservada y cumplían sus actuaciones interrogando a un detenido detrás de un vidrio opaco que impedía distinguir su cara y se utilizaban equipos que distorsionaban la voz, este sistema siempre se consideró transitorio, y fue desmontado a finales de los 90.
Naranjo también manifestó que si bien es "totalmente legítimo, necesario y saludable que en la sociedad civil exista una preocupación por la violencia, debe evitarse confundir esos acercamientos de la sociedad con traficantes como una forma de negociación para que los criminales busquen sacar beneficios".
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