En los últimos días, el tema de la guerra y la paz ha sido objeto de pronunciamientos del Gobierno, intercambio epistolar entre Colombianos y Colombianas por la Paz( CCP ), con las Farc y el Eln; una respuesta del Eln a la misiva de los CCP y una carta de Francisco Galán a sus antiguos compañeros del autodenominado Comando Central del Eln, lo mismo que balances de analistas, medios de comunicación y el propio Presidente Juan Manuel Santos, sobre el primer año de Gobierno.
En verdad, hay mucha tela de dónde cortar.
El presidente Santos ha hecho pública la estrategia de supervivencia de las Farc, de hacer ruido y sembrar zozobra al ejecutar acciones terroristas en la modalidad de pequeñas operaciones "avispa".
También hizo claros replanteamientos a la estrategia de seguridad en cuanto a doctrina, operaciones, procedimientos, entrenamiento, control territorial y de fronteras, lucha contra la extorsión, reforzamiento de la inteligencia, evaluación del dispositivo, colaboración con la justicia, consolidación, seguridad jurídica y bienestar de los miembros de la Fuerza Pública.
En su alocución sobre el primer año de gobierno, el presidente Santos resalta "que la guerrilla no ha entendido que las grandes reformas no se hacen en el monte ni con el terror, sino que la estamos haciendo aquí, con los instrumentos de la democracia y de la mano de la Constitución".
También insiste en que no se llega a la paz por la vía de los atentados contra la población, le interesa la búsqueda de la paz y como Presidente, le corresponde liderar cualquier proceso que conduzca a un eventual diálogo, pero sólo cuando se den las circunstancias apropiadas.
Por último, manifiesta que no ha autorizado a alguien para establecer contacto con las Farc o el Eln y que la puerta del diálogo sólo se abrirá cuando esté seguro de que la subversión haya dado muestras claras de su interés en lograr la paz.
Destaca que la liberación unilateral y sin condiciones de los secuestrados que tienen en su poder podría ser un paso en la dirección correcta. Se observa así, que las cartas han sido puestas sobre la mesa de manera clara y contundente, y en consecuencia, el balón se encuentra en las montañas de Colombia. Las Farc y el Eln tienen la palabra.
Por su parte, el Eln mantiene la retórica revolucionaria de siempre, insiste en calificar el conflicto como social y armado, se muestra feliz con el intercambio epistolar con los CCP , mantiene su propósito de involucrar a la sociedad civil en un eventual proceso de negociación, pretende implicar a Unasur y otros organismos hemisféricos como el Alba, y busca hacernos creer que se preocupa por los daños colaterales que sus acciones terroristas generan sobre la población civil, insiste en una convención nacional y consulta popular, para finalmente, adelantar un diálogo bilateral sin condicionamientos.
En verdad, no se vislumbra en la dirigencia del Eln, un pleno convencimiento para dar el paso definitivo hacia la paz y dejar de lado la vieja costumbre de pretender dialogar sin negociar.
PAUSA UNO: Loable la actitud de Francisco Galán, al invitar a sus antiguos compañeros del Eln a abandonar la guerra, la cual describe como una lucha sin posibilidad de victoria.
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