Ante un crucifijo y con una mano en la Biblia, los purpurados juraron mantener el secreto sobre lo que tratarán en sus reuniones.
Con dicha invocación al Espíritu Santo, 142 de los 207 miembros del Colegio Cardenalicio se congregaron ayer en El Vaticano para preparar el cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI, según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.
De los 142 presentes, 103 son electores, es decir menores de 80 años y que podrán -como establece la normativa de la Iglesia- entrar en la Capilla Sixtina a elegir Pontífice.
Los votantes son en total 117, de los que dos ya anunciaron que no participarán en el cónclave: el indonesio Julius Darmaatmadja, por enfermedad, y el británico Keith O’Brien, acusado de "comportamiento inapropiado" hacia otros religiosos en los 80.
El cardenal decano, Angelo Sodano, dijo que hasta que no estén todos los electores no se fijará la fecha del segundo cónclave del tercer milenio. El plazo para que estos religiosos lleguen es mañana, sino se realizará el acto con los presentes, según el diario Il Messaggero.
En estas congregaciones se tratan los asuntos previos a ese ritual, se acuerda su fecha de inicio y sirven para que los cardenales diseñen el perfil del próximo Papa.
Algo que caracteriza este proceso es que, si en el cónclave de 2005 desde el primer momento destacaron los candidatos Joseph Ratzinger y Carlo María Martini, en el próximo, que podría comenzar el 11 de marzo, no se ven figuras llamativas y según los observadores vaticanos hay una fragmentación de opiniones en el Colegio Cardenalicio.
Las bancadas más poderosos, como la italiana, la estadounidense y latinoamericana, al parecer no tienen definido a un único postulado de su colectividad.
Hoy y mañana se celebrarán más reuniones en el Aula Nueva del Sínodo, en el complejo del Aula Pablo VI.
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