La Iglesia Católica debe buscar la plena vivencia del Evangelio, base de su doctrina social, y ser facilitadora para que Colombia logre la esquiva paz. Las iglesias, todas, deben estar por encima de las campañas políticas y alejadas de todo poder político. Si intervienen, se vuelven excluyentes, dividen y polarizan. Por eso nos parece inadecuado que prelados participantes de la actual reunión de la Conferencia Episcopal Colombiana hayan salido a decir que al país no le conviene la reelección del Presidente Uribe. Como también nos habría parecido inadecuado que hubieran salido a decir lo contrario.
No es fácil definir los principios que hacen que una democracia sea una auténtica democracia. Una democracia real. En toda la Historia reciente y contemporánea ha habido y hay muchos países que se autocalifican como democráticos pero que en realidad no lo son.
En cambio, hay democracias auténticas en donde existen monarquías constitucionales, pero sus Primeros Ministros o Jefes de Gobierno son elegidos por el pueblo dentro de un esquema de transparencia casi que absoluta, por no decir, absoluta. En otros países, jamás ha habido un rey ni un príncipe pero sí hay democracia real con separación de poderes y esquemas de control para evitar abusos.
Un avance notable ha sido constatar que es inconveniente que las confesiones religiosas, sean cuales fueren, intervengan abiertamente en la conducción de los Estados o hagan guiños electorales. Lo decimos sin temor y sin renunciar a definirnos como un medio de comunicación cristiano, apasionado por la Doctrina Social de la Iglesia Católica.
Estamos de acuerdo con que nuestra Iglesia se pronuncie contra la eutanasia y el aborto, y tenga una ética de máximos. Pero nos hemos dado cuenta de que no debe meterse en la política partidista ni en los procesos electorales.
Precisemos y concretemos. No consideramos oportuno que sacerdote alguno, en cualquier rincón de la geografía nacional diga si a Colombia le conviene o no le conviene la elección o reelección de X, Y, o Z mandatario.
Y para evitar que nos tilden de andar con rodeos, lo decimos con total claridad y ánimo de buena fe. Nos parece inadecuado que prelados participantes de la actual reunión de la Conferencia Episcopal Colombiana hayan salido a decir que al país no le conviene la reelección del Presidente Álvaro Uribe. Como nos habría parecido igualmente inadecuado que hubieran salido a decir que le convendría la reelección del actual Presidente.
Las iglesias, todas, deben estar por encima de las campañas políticas y alejadas de todo poder político. Si intervienen, se vuelven excluyentes. Si toman partido, parten, valga la redundancia, dividen y polarizan. Y, al hacerlo, acaban por servir a motivaciones subyacentes, ¡vaya a saber de quién o quiénes!
¿Cuántas guerras y violencias, en épocas remotas y recientes, no han sido atizadas desde el ágora, los púlpitos, los atrios, los panfletos y la internet? ¿Acaso hay guerras santas? Creemos que no.
Ojalá que Colombia no reedite tiempos que creíamos ya superados, cuando hubo sacerdotes que volvían pecado mortal ser de una u otra filiación política o leer uno u otro diario. Cuando personas con gran madurez personal tenían que cruzar los límites de alguna jurisdicción religiosa para poder abrir las páginas de uno u otro medio. Mientras otros tuvieron que aguantar, con la paciencia del bíblico Job, sindicaciones de mal gusto, dogmáticas y hasta peligrosas.
La Iglesia Católica debe buscar la plena vivencia del Evangelio, base de su doctrina social. Ser facilitadora para que Colombia logre la esquiva paz y conseguir que quienes nos decimos católicos sigamos de verdad las maravillosas enseñanzas que nos dejó Jesús de Nazaret, que aprendamos de su ejemplo de vida y recordemos siempre que Él jamás buscó el poder temporal. Por eso, su mensaje es tan vigente y tan actual.
Ojalá que el pleno de la Conferencia Episcopal de Colombia no caiga en la tentación politiquera. Haría un inmenso mal.
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Guill
Comentario realizado el 9 de julio de 2009 - 11:38
La verdad sea dicha. "zapatero a tú zapatos”, no es conveniente la participación abierta de los jerarcas de la iglesia, en asuntos políticos cuando se trata de elegir ó no elegir gobernante. Es delicado y un tanto peligroso en una nación como la nuestra que ha vivido el terror de épocas de violencia política con sus graves secuelas que hoy aun se viven. La biblia dice:” No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?” (I de Corintios capitulo 5, versículo 6). Pienso que la iglesia debe dedicarse a pastorear las ovejas que Cristo le encomendó. Fundamentarse en la verdad bíblica y predicar contra el pecado para salvar a todos aquellos que están inmersos en la drogadicción, la prostitución, el homosexualismo, el asesinato, el robo, la mentira, el narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo, la delincuencia común y organizada, la injusticia etc. Es decir quitar la ceguera espiritual que el diablo le ha puesto a esta humanidad.
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Ogethics
Comentario realizado el 9 de julio de 2009 - 11:21
La ética de Jesús no es única del catolicismo ni del cristianismo. Ella abarca todas las religiones del mundo. La ética del Nazareno no es solo de la religión; ella vive en la política, la economía, y la moral de los pueblos. La ética del perdón y el olvido trasciende el pasado, el presente, y el futuro. Elimina abominaciones como la del pretender callar al otro. Abre caminos de entendimiento y solidaridad. Une y acepta. Acoge el dialogo/opiniones con las diferencias y sin recriminaciones. Reconoce los errores y los corrige. No dar cabida a la iglesia/religión en estos momentos de crisis en el mundo, demuestra un encono espiritual amparado en la división de poderes y el resentimiento.
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Jota
Comentario realizado el 9 de julio de 2009 - 09:52
Está muy bien "amolado" el Periódico El Colombiano para defender la reelección y atacar y criticar a los "malquerientes" del Presidene Uribe. Estoy de acuerdo en que la Iglesia Católica no fije posición política, pero también estoy convencido, y ya lo manifesté en un comentario anterior, de que los medios de comunicación deben ser imparciales y tampoco pueden tomar partido.
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JavierPaisa
Comentario realizado el 9 de julio de 2009 - 09:06
Buenos días, en mi formación personal y familiar soy católico, sigo con agrado los direccionamientos de la iglesia, pero soy consecuente con la realidad que vivimos y que nos deja una gran metáfora, el hombre desde hace siglos separo los dos poderes culmines en el desarrollo cultural, intelectual, económico y político, termino con la teocracia y permitió el paso de lo que actualmente se vive en los procesos de cada país, retroceder en este terreno es involucionar, es no haber aprendido de los actos cometidos durante años en la inquisición, las cruzadas, entre otros errores que se han cometido, porque al fin y al cabo nuestros padres de la iglesia son netamente humanos, pero es inconcebible desde todo punto de vista que la iglesia pierda su dirección evangelizadora y quiera influir en un terreno que para bien ya no les pertenece, seguiré siendo católico y estoy seguro que votaré por quien mi libre arbitrio me lo indique y mi honestidad me lo aclare.
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Solrac
Comentario realizado el 9 de julio de 2009 - 08:36
Adhiero completamente a este comentario. Ningún individuo de la Iglesia, sea cual fuere esta y de la jerarquía que sea, debe opinar de manera abierta sobre este tema. Zapatero a tus zapatos. O mejor aún, sacerdote, a tus ovejas.