 |
 |
| Artículo leído 297 veces |
|
La educación de las audiencias |
|
|
|
|
 |
|
La comunicación del lector Juan Leonidas Gómez A., a la cual me referí en la columna anterior, sobre el caso de los medios de comunicación que traspasan la línea de la ética, el respeto y el buen gusto, originó otras reacciones que tomo para insistir en la necesidad de la educación de las audiencias.
María del Socorro Ramírez escribe: "…esas emisoras y programas vulgares no se merecen nuestra atención y nosotros mismos tenemos la sartén por el mango: podemos apagar la emisora o movernos a otra para escuchar algo que sea más útil. Igual ocurre con la televisión y con un periódico que no consideramos serio para leerlo por morboso…".
Y José de Jesús Pulgarín plantea: "lo que debemos hacer es formarnos para que podamos conocer los medios, sobre todo aquellos que buscan más oyentes por el camino fácil de la vulgaridad y el escándalo. Los niños y jóvenes, y también los padres de familia, deberíamos tener cursillos y conferencias para entender todo lo que los medios de comunicación ofrecen, aprovecharlos mejor y si es del caso defendernos de ellos…".
Estas tres observaciones ponen sobre la mesa un tema fundamental en la relación de los medios con sus lectores, oyentes, televidentes y usuarios. Y aún más allá, confrontar la responsabilidad que deben honrar. Se trata de la educación de las audiencias, para que abandonen la silla de la comodidad de sujetos y pasen al frente en calidad de actores críticos y participativos.
Claro, será la educación de las audiencias el punto de partida. Debiera establecerse un currículo para que los estudiantes aprendan sobre medios de comunicación, igual que los maestros y padres de familia, tal como lo sugiere el lector.
Una serie de conferencias o un taller podrían ser el comienzo de este proceso educativo deseable también para los medios de comunicación, porque de esta manera tendrán lectores y oyentes formados que exigirán mejor calidad. ¿A quién no le conviene la calidad de la información y de la opinión?
Cuando un niño oye la radio, ve la televisión u ojea un periódico lo que hace es abrir las ventanas para adquirir el conocimiento y la aprehensión del mundo a través de los medios de comunicación social. Estos ponen en circulación los saberes, las costumbres, la información y la opinión que necesita y busca la sociedad.
Los medios y la escuela son el campo de experiencia para la apropiación de la realidad de los valores y conceptos que comienzan a reconocer desde el hogar. El programa Prensa Escuela de EL COLOMBIANO es un modelo que merece multiplicarse.
Esta escena del niño frente a los medios nos lleva al cumplimiento riguroso de los principios del periodismo y la comunicación y a tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos los profesionales del periodismo y la comunicación.
Las estrategias sensacionalistas y amarillistas que buscan acaudalar audiencias y dinero a cualquier precio riñen con dichos principios porque se apartan de la misión fundamental de los medios: informar, opinar y educar.
Las audiencias capaces y activas recordarán a los medios de comunicación la responsabilidad social que los obliga y exigirán contenidos de calidad. |
|
|
|
|
| |
|
 |
|
 |
|
 |