Acostumbramos la mirada y el pensamiento al habla del bárbaro (no entendido como "extranjero", sino como aquel que se hace oír a través de la fuerza física). Dejamos que los medios de comunicación nos formen como receptores permanentes de abusos e injusticias, reacios a ver lo positivo.
Es tal el poder discursivo de la violencia que, además de desplazar seres humanos, desaparecen del debate público elementos estructurales para la construcción de un país. En Colombia, la búsqueda desesperada de la seguridad (democrática, próspera… ¡la que sea…) impide apreciar los esfuerzos adelantados en un campo tan sensible como la educación.
Uno de nuestros grandes problemas es la falta de espíritu crítico. Resulta mezquino decir que la nuestra es tierra árida para el pensamiento (basta mirar hacia Otraparte, la morada del filósofo Fernando González, para evidenciar la debilidad de ese argumento) y facilita seguir escudándonos en la supuesta juventud de la nación.
Necesitamos mejor formación para reflexionar.
Con el compromiso de las administraciones locales (gobernador, alcaldes y secretarías de educación), el Cesar acaba de convertirse en el primer departamento en implementar el Plan Nacional de Lectura y Escritura "Leer es mi cuento" en el 100 % de las instituciones educativas oficiales. Todas sus escuelas tienen asegurada una biblioteca con la Colección Semilla, y planes de capacitación para profesores y familias.
Antioquia será el segundo departamento en adoptar el plan.
Desde tiempos ancestrales se habla de la crueldad de los métodos educativos (basta recordar la obra "La letra con sangre entra", de Francisco de Goya), la manera abrupta como se colonizan los pensamientos…
¿Podría cambiar esa realidad, en la ciudad y en el campo?, ¿entre mestizos, indígenas y mulatos?, ¿será factible democratizar la lectura y escritura?
Irene Vasco (autora de tres libros de la Colección Semilla) dijo en un taller realizado con alumnos valduparenses: "Los niños de Colombia parecen estar tristes. Como jurado en concursos de cuentos, he visto que el sentido del humor se ha perdido. Está bien que escribamos nuestra tragedia, pero no nos olvidemos de reír".
Más que promoción de lectura, "Leer es mi cuento" está llamado a convertirse en un cambio cultural, de hábitos y actitudes frente a la literatura.
En reiteradas ocasiones, el escritor Gay Talese ha propuesto que "podemos aprender mucho de la gente que no es el héroe". Más que un reconocimiento del valor de las voces cotidianas, anónimas, de los no poderosos, esa afirmación es un llamado a reconsiderar lo "heroico".
Heroico es conjurar la sangre de la letra: hacer de la lectura y la escritura "un cuento".
Por primera vez, los departamentos del país compiten entre sí para formar lectores y escritores. Y si hoy desde los medios aplaudimos la iniciativa, también le haremos seguimiento: así la corrupción no podrá hacerle zancadilla y esta ambiciosa campaña no se quedará en una promesa.
Bienvenido "Leer es mi cuento": Antioquia lo espera con ansiedad.
Importante: Para comentar e interactuar con otros usuarios de elcolombiano.com usted debe estar registrado. Las opiniones expresadas a continuación son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de EL COLOMBIANO.
Hay que capacitar primero y bien a los padres de familia y a los profes para que sirvan de grandes motivadores y promotores de lectura tanto para niños, jóvenes y en general de todo aquel que quiera disfrutar de la compañía de la lectura de un buen libro.
Una sociedad para superar la violencia necesita dos apoyos: que los niños puedan jugar como niños y leer y escribir siempre.
Ana Cristina: Los temas que eliges para tus columnas de opinión no son fútiles. Son trascendentales. Y, a partir del análisis y del desarrollo que haces de ellos, dejas alguna inquietud, alguna invitación a pensar y a tratar de actuar. Tu artículo de hoy es un buen ejemplo de ello. Saco de él tres puntos claves: 1) La necesidad de leer más a los cronistas y pensadores de nuestra realidad, 2) la necesidad de mantener la actitud alegre y optimista de nuestros niños y 3) la conveniencia de promover la lectura y la escritura en la gente, toda la gente. Luis Fernando Múnera López
Leída Ana Cristina. El amor y la pasión por la lectura se nacen con el ser a partir del estimulo de los profes. Un pais o una ciudad llena de bibliotecas no es garantia que sus habitantes lean o les guste la lectura. Conozco bibliotecas de sitios muy apartados donde sus pocos libros son leídos una y otra vez por sus visitantes a pesar que sus titulos siempre sean los mismos. Anteriormente la Biblioteca Publica Piloto era el referente de ciudad y la mas visitada. Hoy dia pese a la gran cantidad de bibliotecas el numero de lectores no creo que haya aumentado.


Copyright © 2013 EL COLOMBIANO S.A. & CIA. S.C.A. Términos y condiciones | Política de privacidad y uso de información personal | Superintendencia de Industria y Comercio
Nit: 890901352-3 | Dirección: Carrera 48 N° 30 Sur - 119, Envigado - Antioquia, Colombia | Conmutador: (57) (4) 3315252 | Bogotá: (57) (1) 4156764Fax: (57) (1) 4157508 | Línea de atención al cliente: (57) (4) 3393333