Después de un año de su liberación, la oscuridad sigue siendo el máximo temor para el liberado sargento viceprimero Erasmo Romero Rodríguez, secuestrado en Miraflores el 3 de agosto de 1998.
Confiesa que "todavía me da temor la oscuridad" y que desde cuando fue liberado y se reencontró con su familia, trata de estar acompañado, especialmente en las noches.
"Me ha costado mucho adaptarme a la oscuridad. Asimilar que llega la noche ha sido lo más difícil hasta ahora", precisa el sargento viceprimero.
Aunque aún tiene secuelas de los años que permaneció privado de la libertad y viviendo en carne propia lo que es un trato inhumano, señala que este año ha sido "de maravilla, satisfacción y de alegría".
Uno de sus mejores recuerdos cuando regresó fue el reencuentro con su esposa Emilse Grajales y sus hijos.
"Era un momento muy esperado y anhelado... No me lo creía. Cuando salí de la selva no sabía qué hacer", dice Erasmo.
El calor humano de los colombianos lo llenó de felicidad y asegura que eso le ayudó para poder reincorporarse a la sociedad rápidamente e ir olvidando poco a poco episodios amargos que marcaron su vida.
"En este tiempo he paseado mucho, descansado y compartido con mi familia". Su esposa, quien se ha convertido en su mano derecha, asegura que lo encontró físicamente acabado, pero con muchas ganas de seguir adelante.
"Después de haber estado encadenado y en total aislamiento, ahora gozamos de gran felicidad en familia", asegura ella y cuenta que el reencuentro fue exitoso, porque ella siempre les habló a sus hijos de la realidad que vivía Erasmo y les cultivó la esperanza de su regreso.
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