Aunque es oriundo de la capital de la República, por sus swings , lances y atrapadas parece que la sangre caribeña corriera por sus venas. Su corta estatura y cuerpo delgado no es impedimento para que piense en grande.
Juega en el equipo de la Liga de Bogotá donde la mayoría de beisbolistas tienen entre 11 y 12 años, pero la diferencia de edad entre Santiago Tafur y sus compañeros desaparece en el campo de juego. La disciplina es su mayor cualidad: siempre concentrado durante los entrenamientos y mentalizado para su próximo encuentro con el bate.
David Tafur, su padre, también lo acompaña por estos días en el Babybéisbol en el diamante Luis Alberto Villegas. "Cuando termina el partido lo único que quiere hacer es ir a la casa, a descansar para el partido siguiente", asegura el orgulloso papá.
En Bogotá estudia en el Summer Hill School y hace poco más de un año se convirtió en beisbolista. "Antes me gustaba el fútbol, pero un día vi a Édgar Rentería y me comenzó a gustar el béisbol", cuenta Santiago, aunque afirma que a sus compañeros, con quienes se siente feliz jugando, los ve muy grandes. "De ellos he aprendido muchas cosas, entre ellas, a batear mejor".
En los ratos libres le gusta entretenerse con videojuegos de deportes o viendo los duelos de la Liga Americana. "Creo que es el único niño de esa edad que se sienta a ver un partido de béisbol completo", confiesa el padre.
El equipo, dirigido por el cubano Henry Companioni, ganó dos partidos y perdió dos. "Cuando llegué, hace cinco meses, el grupo tenía problemas de bateo, cosa que hemos corregido poco a poco".
De Santiago admite que es el más adelantado de su categoría y por eso decidieron traerlo al torneo.
Santiago sueña con jugar como su ídolo Johnny Damond y llegar a las Grandes Ligas, ojalá a su equipo favorito, los Phillies de Philadelphia.
Si bien el esfuerzo hecho en los últimos días no les dejó los mejores frutos, Santiago y compañía regresarán a Bogotá cargados de experiencia y convencidos de su capacidad.
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