Más allá del futuro de un proyecto político iniciado hace cinco años por el alcalde Sergio Fajardo, lo que está en juego hoy es el destino de la ciudad que había comenzado a transitar por la senda del reconocimiento mundial, al lograr, en tan corto tiempo, un notable progreso y un más significativo avance en el campo de la convivencia pacífica.
No puede ser -ni se quiere ni se aúpa- que la ciudad vuelva a ser regida por fuerzas oscuras al servicio de los grandes males padecidos en nuestro pasado reciente por causa del conflicto interno y del narcotráfico, pero tampoco este mal momento que vive la ciudad se puede ocultar. Las acusaciones de lado y lado, en torno al supuesto complot contra el Alcalde han sido graves, y por serlo, tienen que ser investigadas y clarificadas, pues en estos casos el único remedio efectivo es la verdad.
Obvio que no resulta grato para el alcalde Alonso Salazar que apenas transcurrido un año desde su elección y sin cumplir el primero de gestión, y cuando su nivel de popularidad bajó al 49 por ciento, su nombre se haya asociado a otros de mala reputación, por causa del supuesto complot en su contra, que él mismo denunció públicamente luego de la captura del ex director de Fiscalías de Medellín, Guillermo León Valencia Cossio, y puso en conocimiento de la Fiscalía y del alto Gobierno, sin que al parecer haya sido entendida esta preocupación por el Presidente Uribe.
A sus denuncias siguió el debate en el Concejo de Medellín el pasado 15 de octubre, promovido por Bernardo Alejandro Guerra y otros corporados donde se habló de una alianza entre el ex fiscal, el ex comandante de la Policía Metropolitana, ex auc miembros de la Corporación Democracia, el ex alcalde de Medellín, Luis Pérez Gutiérrez y un misterioso personaje, conocido como "Hoyo 18", para conspirar contra el Alcalde, procurar su desestabilización y eventual revocatoria e incluso atentar contra su vida.
En respuesta a la mención de su nombre, Luis Pérez, haciendo gala de su fama de ajedrecista entre cuyos jugadores se dice que la mejor defensa es el ataque, en declaraciones a EL COLOMBIANO -que quiso conocer su versión de los hechos en su política editorial de presentar siempre las dos caras de la moneda- aseguró que "Alonso Salazar le pidió ayuda a don Berna para ser Alcalde de Medellín". El Alcalde le respondió de inmediato, en este mismo medio, que nunca recibió apoyo de los paramilitares, que todo hace parte de una campaña de desprestigio y por ello solicitó que tales denuncias, con las pruebas que las respalden, se pusieran en conocimiento de las autoridades respectivas.
A partir de ahí todo han sido declaraciones. Ni en el debate en el Concejo, ni posteriormente, nadie ha aportado pruebas ni interpuesto las denuncias respectivas ante las autoridades. Solo ayer, Alonso Salazar pidió oficialmente a la Fiscalía que se investiguen estos hechos, a raíz de la difusión de nuevas versiones sobre presunta ayuda económica de los paramilitares a la campaña desarrollada en 2007 que lo llevó a la Alcaldía de Medellín y donde deseamos que permanezca hasta el 31 de diciembre de 2011.
Y eso es lo que esperamos, una investigación que arroje claridad para el bien de la ciudad y la imagen pública del burgomaestre, cuyo descenso en la popularidad es el más pronunciado en los últimos 14 años, según la encuesta Invamer-Gallup, realizada entre el 23 y el 26 de octubre, donde este escándalo se asoció a otros problemas que tiene Medellín y que en la percepción ciudadana ameritan de todo su esfuerzo. Ojalá alejado de la perturbación generada por este ir y venir de declaraciones y rumores.
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