Las extrañas trenzas verdes de Taribo West aún se recuerdan como el "peluquiado" más feo de los Mundiales de fútbol.
Ese folclórico jugador que se lució más por su exótico peinado que por su juego en el campo, hacía parte de una generación de águilas nigerianas que pasaron a la historia.
Amokachi, Amunike, West, Lawal, Okocha, Kanú (a las puertas del retiro), son algunos de los representantes nigerianos que volaron alto y quienes lograron lugares de privilegio en campeonatos mundiales de las categorías sub17 y sub20, además de clasificar para los torneos de E.U., Francia y Corea-Japón, de forma consecutiva.
Fue tal la talla de esos aguiluchos que se dieron el lujo de ser campeones en los Juegos Olímpicos de Atlanta, cuando vencieron a Argentina.
Hoy, cuando vuelven a la Copa del Mundo, tras su ausencia en Alemania-2006, el elenco que fue tercero en la Copa de África este año, tiene una añeja tarea por cumplir.
A pesar de no contar con figuras de postín como las de generaciones anteriores, presenta a la mayoría de sus integrantes en el fútbol de Europa, especialmente en Inglaterra y Alemania.
El técnico sueco Lars Lagerback y sus muchachos saben que arrastran una asignatura pendiente, esa de que los polluelos deben volar alto ante Argentina, Corea del Sur y Grecia. Una tarea algo complicada pero posible.
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