A Santiago Cortínez lo que más le ha gustado del Colegio Loyola es que el tablero y la tiza, en la mayoría de las clases, quedaron atrás.
El modelo educativo en la institución es diferente. Todo gira alrededor de la investigación y la tecnología.
Hace 2 años, más o menos, se reunieron la Fundación Loyola, el Sena y la Secretaría de Educación de Medellín, con el fin de implementar un colegio donde se trabajara la educación del futuro, que potenciara las facultades investigativas de los estudiantes y los preparara para la universidad y para los retos de emprendimiento que impone el país.
Mary Luz Rodríguez Giraldo, rectora del Colegio Loyola, sostiene que "el proyecto educativo institucional parte de un proceso macro de investigación, el cual tiene componentes técnicos, tecnológicos, nanotecnológicos, de ingeniería y de emprendimiento".
Allí gira alrededor de la investigación. Para este año se realizan dos proyectos, uno de vivienda ecológica y económica y otro en salud. Todas las materias tienen que desarrollarse entorno a esas premisas.
Los estudiantes están en el bus de los proyectos. Respiran el problema, las biografías, las hipótesis y la solución a la pregunta que el proyecto les plantea.
Sebastián Montoya, un estudiante de 14 años que con elocuencia suelta las ideas que se le agolpan en la cabeza, habla sobre la investigación: "es experimentar cosas nuevas y hacer cosas que nunca habíamos visto. Mirar las todo desde otro punto de vista, eso enriquece nuestra educación".
La mayoría de las aulas del colegio no tiene tableros, y en los que hay, solo se usan cuando es muy necesario. Los estudiantes no están uniformados. No están acomodados por filas en el salón. Están sentados en grupos de cinco personas y el profesor serpentea entre los espacios, y da consejos a cada grupo.
Según la rectora, un docente que esté acostumbrado al esquema tradicional de enseñanza no se adaptará a las necesidades del plantel. "Es un guía, un asesor de conocimiento, tiene que ponerse al nivel de los estudiantes y ayudarlos".
Y las nuevas condiciones también son drásticas para los estudiantes. Katheryn Garcés afirma que "el cambio que he tenido del colegio que venía a este es mucho, porque se trabaja muy diferente, sobre todo porque siempre nos ayudamos con la parte tecnológica, además de que estamos investigando todo el tiempo. A eso hay que sumarle que estamos trabajando en una plataforma virtual, algo muy diferente a lo que hacíamos. Todo es muy distinto".
Se asegura que en la educación el tablero y la tiza van a desaparecer. En el país se habla de la importancia de la investigación en la escolaridad. En Medellín el futuro ya está estudiando.
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