El lector Adolfo Betancur G. pregunta: "...¿por qué muchas veces los periodistas no dicen las fuentes que sustentan las noticias? ¿Cree usted que es ético hacer estas publicaciones sin que nosotros sepamos de dónde salen...?".
Responder estas preguntas en una columna no es fácil, además porque el lector no se refiere a un caso concreto ni a un medio de comunicación específico.
Lo primero que hay que decir es que se trata de un asunto clave del principio de veracidad que, en consecuencia, afecta la credibilidad del periodista y del medio de comunicación.
Como se trata de una pregunta general, me parece interesante hacer la reflexión sobre las directrices de EL COLOMBIANO, para ilustración y pedagogía de los lectores.
El ejercicio profesional exige que cuando el periodismo no es testigo de los hechos, debe identificar a las fuentes de información que lo acercaron a los hechos sobre los cuales escribe. Esa es la norma general que se aplica en todos los medios de comunicación.
No obstante, como conducta excepcional, el periodista puede guardar la reserva de la fuente para protegerle la vida, la estabilidad laboral u otra razón plenamente válida y siempre que se trate de una información relevante, que sea de interés público.
El Manual de Estilo y Redacción avanza un poco más: "...en temas objeto de controversia o contradicción se debe ofrecer al lector el punto de vista de las dos o más partes en disputa, bien a través de la cita directa o de la indirecta. Asimismo, de ser posible, se debe acudir a documentos...en EL COLOMBIANO es impreciso decir "fuentes bien informadas señalaron...", "según los observadores...", "trascendió que...".
Agrega el mismo documento que "una es la fuente que aporta datos sobre hechos y otra la que emite opiniones. En el primer caso, debe protegerse su identidad, si así ha sido pactado; en el segundo, debe identificarse, porque, para el lector, no tiene valor alguno una opinión sin el nombre de quien la emite".
En este oficio se recurre permanentemente a las fuentes de información, aún en los casos en los que el mismo periodista es testigo de los hechos. Siempre hay referencia a otros testigos para complementar la averiguación y para conocer distintos puntos de vista y opiniones.
Los hechos deben ser conocidos, verificados y contrastados. Es oportuno decir que con una sola fuente de información se ponen en riesgo la veracidad de los hechos y la credibilidad del periodista y del medio de comunicación. Es un deber legal y ético poner diversas fuentes de información.
En los casos en los que no se identifique la fuente, el periodista tendrá que hacer un esfuerzo adicional para verificar la certeza y mantener su independencia lejos de un posible engaño o manipulación .
Es resumen, en algunos casos es posible guardar el sigilo profesional, pero esta decisión debe ser justificada y conocida por lectores, oyentes y televidentes.
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