Los que nos servimos de la hipnosis para que alguien sane fobias, temores o emociones venenosas sabemos varias cosas:
1. Uno no hipnotiza a nadie; es la persona la que entra en trance si lo acepta para su beneficio.
2. Nunca pierde la conciencia y sólo pone su mente en frecuencias más bajas o relajantes.
3. Conserva su voluntad, piensa por sí misma y hace sólo lo que desea, no lo que quiera imponerle el hipnotizador.
4. Las personas espirituales, relajadas y sugestionables entran mucho más fácil en este estado sereno.
5. Hay personas que nunca entran en ese estado por ser muy racionales, rígidas o desconfiadas.
6. La hipnosis es de gran ayuda en casos en los que no se logran resultados con las terapias tradicionales.
7. Muchos sicólogos y médicos usan la hipnosis con estupendos frutos.
Está probado que a veces la hipnosis reemplaza la anestesia.
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