A las 7:50 de la noche, en punto, se dio inicio a la gran fiesta roja en Bogotá. Una amplia mancha antioqueña, cerca de 30 mil personas, se ubicó en el estadio Nemesio Camacho El Campín a disfrutar del poderoso y, como si fuera poco, de la magia de dos grandes del fútbol mundial, Ronaldo y Roberto Carlos.
La Rexistenxia se apoderó del sector norte, mientras que unos pocos brasileños, cerca de 60, en la parte suroriental. Y en el resto de escenario una que otra camiseta de Corinthians y de Brasil se dejaba ver en medio de la marea roja.
El primer punto que empezó a calentar el ambiente se dio a las 7:17 de la noche cuando, del camerino sur, salió Aldo Bobadilla. Allí la parcial paisa hizo estremecer el estadio, lo mismo que pasó dos minutos después cuando salió el elenco Timao. Allí unos escasos gritos de "Ronaldo, Ronaldo"... o "Roberto Carlos, Roberto Carlos" se oyeron, igual que una tímida lluvia de papel se vio en el costado occidental.
Instantes después vino la presentación de los equipos por los altoparlantes de El Campín. Los más ovacionados fueron Bobadilla y Leonel Álvarez, igual que los astros de la escuadra brasileña que componen la temible dupla Ro-Ro. En medio del clamor "Grita el pueblo clamoroso, viva el DIM el poderoso...", ambos elencos volvieron a sus cuarteles para, momentos después, estallar definitivamente la lluvia de papeles con la salida oficial.
Los cimientos se estremecieron, un lote de papel blanco cayó desde la tribuna de la Rexixtenxia Norte y se dio el pitazo inicial por parte de Sergio Pezzotta.
Allí el fútbol fue el que habló, la magia de los brasileños, más la fuerza, garra y técnica de los colombianos se adueñaron de El Campín como preámbulo del gran espectáculo copero que solo la Santander Libertadores puede ofrecer.
La comunión del equipo con la hinchada capitalina se selló, con un "gracias Bogotá" que se vio en una vistosa pancarta, con la cual el poderoso le agradeció la hospitalidad a la capital colombiana, que no vivía la Copa desde el 2006 con Santa Fe y desde 1988 con Millonarios.