El gobierno que preside Juan Manuel Santos y del cual Germán Vargas Lleras es el encargado de las relaciones políticas y, hasta hace muy poco, las que tienen que ver con la justicia, se acaba de declarar víctima en el proceso que la Fiscalía sigue por la falsa desmovilización del llamado frente Cacica La Gaitana.
Esto, para hablarlo en términos coloquiales, quiere decir que Santos se muestra sorprendido porque al parecer se realizó un engaño a la opinión pública y pide que lo saquen del mismo costal donde la Fiscalía tiene al excomisionado Luis Carlos Restrepo.
Definitivamente no le queda bien al Presidente pretender bañarse con el oro de los aciertos del gobierno anterior, pero bajarse del bus cuando llegan situaciones dudosas. No se puede aceptar que quien fue su escudero en temas de la guerra contra las Farc, hoy se sorprenda por una situación tan complicada y tan vistosa en su momento, como la de La Gaitana.
Lo grave para los colombianos es que tampoco queda claro que el excomisionado Restrepo y en general el gobierno de Álvaro Uribe haya estado desentendido del engaño. Ese es un tema difícil que tendrán que resolver las autoridades, como fruto de la investigación que hoy les siguen al exfuncionario y a varios militares que coordinaron la desmovilización.
Este escrito no pretende ni mucho menos establecer responsabilidades ni exculpar a nadie, no es la tarea de un columnista, sino de un juez; pero lo que sí hace falta en un país de tan floja memoria es recordar que los que hoy pretenden mostrarse como mansas ovejitas fueron, el uno funcionario de altísimo nivel y el otro miembro de la coalición de gobierno en el Congreso, los dos con gran cercanía a la ejecución de las políticas del gobierno anterior.
Con tantas cosas que han pasado no me parece creíble la historia que venden algunos de que todo es parte de un montaje contra el gobierno anterior y la verdad no sé cuál será la responsabilidad de los funcionarios del expresidente Uribe, pero de cualquier forma, Juan Manuel Santos no se puede hacer el desentendido: para bien y para mal está atado a su antecesor.
La pregunta que ahora surge inevitablemente es por qué el presidente Santos no declara al Estado como víctima en los procesos que se llevan por los llamados falsos positivos, que muchos ocurrieron cuando él era ministro de Defensa.
Esa acción tendría, por decir lo menos, la misma lógica de lo que está pasando hoy con el proceso de Cacica La Gaitana.
P.S.: Cuando César Gaviria fue Secretario General de la OEA se hizo el de la vista gorda con los abusos del dictador de Venezuela, incluso avaló sus elecciones siempre dudosas. Esta semana pidió a la OEA que vigile más de cerca los atropellos a la prensa de la misma dictadura que él legitimó por no alzar su voz cuando podía. ¿Por qué no lo hizo antes? ¿Raro, no?
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