Si alguien llega hoy a la ciudad y nos pide que le definamos cómo es Medellín en septiembre, una sola palabra nos ayudaría a ofrecerle una respuesta concreta: ¡cultural! El adjetivo significa, además, que todos estamos invitados a vivir la fiesta, como anfitriones y como asistentes a las diferentes actividades.
Si julio fue el mes del fútbol mundialista, las flores y la moda, septiembre es el mes de la cultura, que aparece como la excusa para celebrar otra posibilidad de encuentros citadinos que, sin abandonar la lúdica, invitan a vivir el entorno urbano desde otro tipo de interacción.
La agenda de actividades que promete, invita a quitarle a la cultura ese halo de distancia que muchas veces le conferimos, como si la apreciación de una obra de teatro, un cuadro, una instalación o un concierto requiriera de una preparación especial.
La cultura de hoy adquiere más sentido y nuevos significados, en tanto puede transformar un espacio, una idea, una actitud. Es decir, en la medida en que se convierte en un asunto cercano y se posibilite la interacción, la cultura se enriquece y nos enriquece.
Por ejemplo, MDE 11, organizado por el Museo de Antioquia, y con el liderazgo de su nueva directora Ana Piedad Jaramillo, comenzó ayer con dos premisas. Una, sacar el arte y sus fascinantes expresiones, a veces claras, otras tantas inquietantes o, si se quiere, casi absurdas, a las calles. Para que el ciudadano de a pie reconozca que es un patrimonio que le pertenece y del cual hace parte.
Y dos: enseñar y aprender. Más allá de la exhibición y el aspecto expositivo que ha estado asociado a determinadas expresiones artísticas, en el Encuentro Internacional de Medellín MDE se propone, con 140 eventos y 104 participantes, que arte y cultura establezcan una conversación pedagógica con la ciudad, con talleres y conferencias y experiencias colaborativas que se vivirán en barrios, teatros y calles.
Así, con el descubrimiento de los espacios y las experiencias que genera la cultura, cada persona podrá acercarse a ella y reconocerla como eje integrador en su ambiente, en el barrio, en el parque... De manera sutil y sugestiva, las comunidades empezarán a vivirla como esa posibilidad de crecimiento que derriba fronteras, que promueve integración.
La reflexión y la invitación es a que nos dejemos tocar por estas manifestaciones. Que con nuestra asistencia le demos forma al sentido colectivo de cada propuesta, llámese concierto, exposición, instalación o feria. Que este mes no transcurra silencioso y en vano. Y que más empresas privadas y entidades gubernamentales reconozcan en la cultura a un interlocutor válido, que merece respaldo permanente.
Sí. El meridiano cultural del hemisferio pasa por la ciudad. Y abre las páginas de la Fiesta del Libro el día 9 con el sello de la identidad latinoamericana, que permitirá, con la condición de la gratuidad, encontrarnos en el Jardín Botánico durante 10 días con títulos y escritores, y participar de oportunas reflexiones sobre la literatura, la música, el periodismo y la moda.
Este septiembre también se escribe con M de música. Gracias al Festival de Jazz y Músicas del Mundo, a la visita de Emma Shaplin y a la Temporada de Ópera. Si nos preguntan qué hay para hacer hoy en Medellín, sin titubeos responderemos: ¡Vivir la cultura! Esa que sale de los museos y cobra vida en las calles. Democrática y apasionante, la cultura, sin duda, es de todos.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8