Estrenarse con Atlético Nacional en el torneo colombiano y en pleno clásico antioqueño es sentir la misma sensación del día que recibió el primer regalo de sus padres.
Eso es lo que experimenta el zaguero Andrés Mosquera en estos días, confesó ayer después del entrenamiento matinal en la Colombiana de Tabaco, bajo un fuerte calor.
"Es un sueño. Dios me brinda esta oportunidad y la voy a disfrutar al máximo, con entusiasmo, personalidad y liderazgo, tratando de ofrecer orden desde atrás con todos los compañeros", agregó el espigado defensor de cabello largo.
En esta ocasión hará pareja con Andrés Orozco, con quien compartió la misma posición en sus épocas juveniles en los seleccionados de Colombia, un aspecto más para sentirse seguro.
Mosquera habla de su ilusión de contribuir con un triunfo que premie a la fanaticada verde, la misma que terminó aplaudiendo su desempeño en el partido frente a Universitario de Perú.
Dice que no va a defraudar a nadie y para eso echará mano de sus capacidades y del apoyo del grupo que desde el cuerpo técnico hasta los juveniles lo arropó.
"El fútbol es muy lindo, tiene cosas lindas y amargas, pero cuando uno tiene personalidad y carácter, y cree en lo que tiene, entiende que todo se puede voltear. He dado un paso importante, pero faltan muchos para darle satisfacciones a la gente de Nacional", reflexionó Mosquera, quien remplazará en la zaga a Wálter Moreno, expulsado en Bogotá ante Millonarios y quien recibió una fecha de sanción.
A propósito, esa derrota, en la que no estuvo, la asimiló con tranquilidad al igual que todo el plantel, porque "a pesar del marcador adverso, Nacional tuvo personalidad, buscó el arco contrario y arriesgó como lo que es, un elenco grande. Ahora la mente está puesta en el clásico".
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