El alma del padre Gustavo Vélez Vásquez (Calixto) se fue para el cielo, pero su obra evangelizadora retumbará en todos los rincones de las más humildes parroquias católicas.
Así se expresó su amigo Hugo Bustamante, con quien compartió los últimos minutos de su vida, al anunciar el cancionero litúrgico que el padre Calixto iba a lanzar y que ya está prácticamente listo.
Después de participar con los organismos de seguridad y de socorro en la búsqueda del padre Gustavo, Hugo, en las afueras de la morgue del Hospital de El Retiro, recordaba la forma como en medio de la caminata le hablaba de esta obra.
"Sacó tres copias del primer tomo y me dio la carátula. En ella no estaba el nombre de él y le dije que él sí era muy humilde, que por qué no se incluía ahí, pero sí a las otras personas que participaron en el trabajo como el padre Toro (padre Daniel Toro, organista), el músico que le colaboró (Wilson Castañeda) y el Canal Televida, pero como íbamos caminando no recuerdo bien los nombres".
Seguimos andando por el bosque y cuando llegamos al último mirador de la reserva y nos pusimos a cantar. Eso me emocionó, porque eran los cantos del seminario en el que estudiamos, aunque me retiré del sacerdocio fue para mí un momento muy emotivo, dijo Hugo con nostalgia.
"Otra cosa que me llamó la atención y le pregunté fue de dónde se había sacado la carátula del trabajo, con la imagen más espectacular de Cristo que yo he visto en mi vida", agregó.
Otro detalle -continuó hablando-, me contó que el miércoles y el jueves (hoy) estaría sacando la obra a la luz pública en un encuentro de catequesis en Bogotá, donde iba a hacer presentación de la primera parte del trabajo, pero en medio de la caminata no retuve qué miembros de la Iglesia estarían en el acto.
Entonces -siguió el relato- yo le dije que estaría el miércoles en Santa Rosa con las Hijas de la Misericordia celebrando sus 25 años, nos encarretamos mucho con esos temas, pero vea ni mi amigo llegó a Bogotá ni yo pude estar con las hermanas de Santa Rosa, se lamentó.
Hugo calificó el trabajo, que espera esté en manos de todas las comunidades católicas del mundo en corto tiempo, como una valiosa obra, porque recopila numerosos pentagramas de cantos litúrgicos, en varios idiomas, incluso el latín, elaborado con sus respectivas partituras para que se puedan interpretar en todas partes.
Es un trabajo de muchos años de investigación por parte de él y el padre Toro.
Hugo destacó que con su violín, que lo tocaba a la perfección, le buscó a cada canción la nota que más se acomodara.
Puntualizó que como homenaje póstumo y como un servicio a la Iglesia, a la que puso a disposición su obra, el trabajo se debe sacar a la luz pública cuanto antes.
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