Consciente de que en la ciudad la cobertura de la educación superior todavía no es suficiente para atender las necesidades de la población estudiantil, pues la cifra de bachilleres que ingresan cada año a los claustros a formarse técnica o profesionalmente solo suma el 54 por ciento -como lo reveló el Diagnóstico de cobertura en educación superior en Medellín y el departamento de Antioquia, realizado en 2012 por Eafit-, la Alcaldía trabaja en el proyecto de creación de más campus universitarios, que buscan garantizar el mejoramiento de este panorama.
Para la financiación de este proyecto, que se estima que costará 400 mil millones de pesos, la Alcaldía destinará una parte del 1,4 billón de pesos que entrará al Fondo Medellín ciudad para la vida por el negocio de la fusión de la empresa UNE con Millicom.
La abanderada de la iniciativa es la vicealcaldesa de Educación, Cultura, Participación, Recreación y Deporte, Claudia Patricia Restrepo Montoya, quien explica que el objetivo primordial es "aumentar la cobertura, mejorar la calidad de la educación y reflexionar sobre la pertinencia de los programas educativos que ya existen y sobre la necesidad de crear unos nuevos, que nos permitan proyectar a nuestros profesionales hacia el mundo, según el movimiento del mercado laboral".
Entre los alcances del proyecto está la creación de tres nuevas sedes académicas, denominadas por la Alcaldía Campus Universitarios Sapiencia, en donde se buscaría integrar los programas que ofrecen en la actualidad el Instituto Tecnológico de Antioquia (ITM), el Colegio Mayor de Antioquia y la Institución Universitaria Pascual Bravo, sin que lo anterior implique la fusión de esas entidades.
Tres propuestas
Explica la vicealcaldesa Restrepo que "lo que buscaríamos es generar una movilidad académica entre esas instituciones educativas, es decir, lo que queremos no es fusionarlas sino que sus programas se complementen y que los estudiantes puedan tomar cursos en unidades académicas compartidas".
Los Campus Universitarios Sapiencia serán tres: el campus Pedro Nel Gómez, que está pensado en convertirse en una gran ciudadela en la zona de Robledo -donde, en un futuro, se integren físicamente el ITM, el Colegio Mayor y el Pascual Bravo-; el campus de la paz y la no violencia, que construirían en el lote donde antiguamente funcionó la cárcel de mujeres Buen Pastor y con el que pretenden darle un nuevo significado a ese espacio del barrio que ha estado marcado por el conflicto; y, finalmente, el campus de la Feria de Ganado, que ofrecerá formación a los jóvenes en el campo agropecuario y biotecnológico.
De acuerdo con el cronograma que entregó Claudia Restrepo, la compra de terrenos y la legalización avanzaría entre enero y febrero, mientras que en los primeros tres meses de 2014 estarían listos los diseños de la infraestructura y del modelo académico. La pretensión de la administración municipal es que en julio de 2014 inicien las obras.
Preocupa el sostenimiento
A pesar de que la propuesta está fundamentada en la necesidad sentida de fortalecer la cobertura, hasta ahora insuficiente, de la educación superior en Medellín, no deja de preocupar la duda de la manera como será solventado el mantenimiento de esos tres nuevos campus.
Al respecto, Alberto Uribe Correa, rector de la Universidad de Antioquia, expresó: "me alegra sobre manera que la Alcaldía de Medellín esté pensando en la educación superior, en ampliar la cobertura, en darle más oportunidad desde lo público a los jóvenes de Medellín y de Antioquia para su formación. Sin embargo, como rector de la universidad sé de los altos costos que tiene la educación superior pública y, en este caso, sería el Municipio el que tendría que subsidiarla".
En la apreciación del rector Uribe Correa coincide la concejala Aura Marleny Arcila, quien reflexiona que "en la ciudad sí se necesita ampliar la cobertura universitaria, pues muchos jóvenes no pueden ingresar a los programas que hoy existen. Sin embargo, aún hay muchas inquietudes con respecto a la sostenibilidad de los nuevos campus, y en ese caso la alternativa que está a la mano es que la administración municipal busque otras fuentes de financiación de esos espacios, por medio de programas de extensión, organización de seminarios y congresos, cooperación nacional e internacional y desarrollo de trabajos de investigación, por ejemplo, con Colciencias, para que haya tranquilidad en cuanto a la sostenibilidad".
Pero, de no garantizarse el autosostenimiento, al menos de un porcentaje del gasto que implica el funcionamiento de los tres claustros, estaríamos frente a la edificación de "elefantes blancos", como lo calificó Alberto Uribe Correa.
Una mirada menos crédula sobre este proyecto la ofrece el concejal Luis Bernardo Vélez, quien considera que "a la Alcaldía le hace falta tener la capacidad de determinar cuáles son las prioridades y necesidades de la ciudad, antes que pensar en nuevos proyectos".
Según él, "nosotros vivimos en una ciudad con problemas de sostenibilidad en la infraestructura pública, eso lo demuestran antiguos proyectos que se han ejecutado y que tienen problemas en ese aspecto. Por ejemplo, el Museo de la Memoria, que no cuenta con suficiente dinero ni para su mantenimiento, ni para la culminación de la segunda etapa que fue propuesta".
Así las cosas, desde el punto de vista de Vélez, la situación no se resume en "simplemente hacer más infraestructuras porque ¿quién va a garantizar la sostenibilidad de estos proyectos, cuando hay otros viejos que todavía no han terminado?", se pregunta el concejal.
Acerca de estas inquietudes, la vicealcaldesa Restrepo expresó que el plan de la administración actual es que "desde el momento en que se monte el modelo, los campus tengan una sostenibilidad de uno a dos años. Sin embargo, no hay que olvidar que la educación superior le cuesta dinero al Municipio y esta es una apuesta que nos implica mantener y garantizar en el tiempo la educación de 20 mil alumnos nuevos", puntualizó.
¿Y la virtualidad qué?
En el mundo la tendencia de la educación virtual crece y hay quienes consideran que, en lugar de invertir en infraestructura, la Alcaldía debería dotar con equipos y redes inalámbricas a los estudiantes, para que se formen a distancia.
Tal afirmación, desde el punto de vista de la concejala Aura Marleny Arcila, no aplicaría en nuestro contexto, pues "aunque en este momento vamos en camino a convertirnos en ciudadanos digitales, ese es un tema de años que implica un cambio de cultura. Además, no hay que perder de vista que en los programas digitales se presenta un 90 por ciento de deserción".
El rector de la U. de A. le hizo un llamado a la Alcaldía para que cumpla, como lo tiene contemplado en el proyecto, con la "inversión de una parte del presupuesto en la dotación digital y que tenga en cuenta en la infraestructura de los campus la creación de aulas digitales", comentó.
En palabras de la vicealcaldesa Restrepo, "hasta los países más avanzados requieren en algún momento del uso de la infraestructura, pues no hay que olvidar que los programas 100 por ciento digitales son muy duros. Nosotros lo que buscaremos en los nuevos campus es combinar modelos virtuales con presenciales, porque no estamos aún en condiciones de asumir una educación del todo digital, pues para eso se requiere un cambio de cultura".
Demanda insatisfecha
El sostén fundamental de esta iniciativa radica en la necesidad de satisfacer los vacíos educativos de los jóvenes que no tienen la posibilidad de ingresar a universidades públicas. Cuenta Claudia Restrepo que "a todos los barrios a donde llegamos y preguntamos cuáles son sus necesidades insatisfechas, lo primero que nos dicen es que les hace falta educación superior".
En ese sentido, la concejala Arcila aplaude el proyecto, porque "hay que democratizar el acceso a las universidades, a unos costos más favorables".
Para el rector de la Universidad CES, José María Maya, este proyecto "podría llevar a una ampliación real de cobertura que mejore el acceso y la equidad y, a la vez, genere mayor inclusión social y se convierta en una inversión en capital humano con alto impacto para el futuro de la ciudad".
Entre los retos de esta iniciativa, según el rector Maya, está el compromiso de "buscar su sostenibilidad futura para evitar que en poco tiempo, y por no haber continuidad en las políticas públicas, se deteriore la calidad, la infraestructura y el funcionamiento de estas instituciones. Además, deberá ampliarse la formación, especialmente, en programas técnicos y tecnológicos, que le permitan a la población de menores recursos incorporarse más rápido al mercado laboral y empezar a romper círculos de pobreza".
Este proyecto está en fase de diseño y deberá pasar por los respectivos análisis en el Concejo. Así que la invitación del concejal Luis Bernardo Vélez es que en la discusión de su ejecución los ciudadanos sean llamados a participar.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8