La cuenta no fue muy exacta. Nueve años, cuatro meses, cinco días, dos horas y media. Después le puso un mes más y una hora menos y ahí se fue cuadrando. Lo que quería decir Tomás Gómez, en resumidas cuentas, era que él lleva casi toda su vida (sus muchos nueve años) al lado de la música.
Primero fue el violín, luego el piano y ahora la Orquesta infantil de rock sinfónico. "Es una banda donde se combinan los instrumentos de rock, con los clásicos". Apenas para él, que le gusta experimentar, que le gusta el rock, que le gusta lo clásico.
Y lo de la banda, que en su modalidad viene a ser la primera en la ciudad, es un proyecto que desde este año propuso la academia de artes Musicreando, con la intención de abrir nuevos espacios.
"En nuestro medio tenemos una gran influencia del rock. Lo que queremos es que los niños y jóvenes sientan que con los instrumentos clásicos pueden interpretar otros géneros", explica Mónica Zuluaga, la directora de la orquesta.
Que no crean, por tanto, que porque interpretan el violín, siempre tendrán que aprenderse las sinfonías clásicas, sino que pueden experimentar y lograr sonidos diferentes.
"Queremos motivarlos y que instrumentos como el violín y el chelo tengan igual importancia y relevancia en este género musical", añade Lina Clemencia Zuluaga, comunicadora y directora de danza de la academia.
Y si la base son los nueve violines, también está la batería, la guitarra electroacústica y un chelo. Además, algunos cantan, porque "no son sólo instrumentos", dice Mónica.
Porque Musicreando no es de un sólo instrumento, pues la idea es que vibren con la música y perfectamente pueden ser como Paula Vega, de 14 años: "¡Qué no toco! Batería, guitarra, piano, bajo y además canto".
Bueno, y a todas esas melodías, hay que sumarles la emoción y la energía que le pone cada niño a la banda.
"Es una forma de venir y hacer cosas diferentes, abrir las mentes para descansar. Yo, por ejemplo, cuando sea grande, no quiero tener que sufrir para escoger, sino tener desde ahora mucha estimulación", cuenta Isabela Franco, de 10 años, integrante de la agrupación. Toca el violín, el piano y canta.
Una banda donde los pequeños se divierten, al ritmo de un sonido que les gusta, que tiene que ver con ellos, que los inspira.
Y que cómo suena una banda de rock, que es sinfónica y además infantil, Felipe tiene la respuesta: "Suena más elegante, con más sonido, con música más exquisita".
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