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Notario de Chigorodó es todo un faraón

  • Esta es la alcoba de matrimonio de Ramsés Escobar Henao. Allí tiene el sarcófago en el que reposarán sus restos cuando fallezca. Nótese que toda su familia tiene la camiseta del Faraón de Urabá.
    Esta es la alcoba de matrimonio de Ramsés Escobar Henao. Allí tiene el sarcófago en el que reposarán sus restos cuando fallezca. Nótese que toda su familia tiene la camiseta del Faraón de Urabá.
  • Ramsés Escobar Henao, nacido en Nariño, Antioquia, decidió vivir como faraón para hacerle un homenaje a su padre.
    Ramsés Escobar Henao, nacido en Nariño, Antioquia, decidió vivir como faraón para hacerle un homenaje a su padre.
  • Gustavo Ospina ZapataEste es Leonardo Estrada, el escultor del sarcófago de Ramsés Escobar. En el momento fabrica réplicas del ataúd.
    Gustavo Ospina Zapata
    Este es Leonardo Estrada, el escultor del sarcófago de Ramsés Escobar. En el momento fabrica réplicas del ataúd.
01 de enero de 1900
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  • Su sueño es ir a Egipto y darse un paseo por el Valle del Nilo.
  • Por tener nombre de faraón decidió vivir como su tocayo egipcio.
  • Se llama Ramsés Escobar Henao y ya tiene el ataúd para sus cenizas.
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El faraón de Urabá
Ramsés, entre Egipto y su fe por San Antonio



Por
Gustavo Ospina Zapata
Chigorodó, Urabá

No tiene trono y se siente rey. No está agonizando ni padece cáncer, pero ya tiene listo el ataúd en el que reposarán sus restos. Y a sus 44 años ya suma cinco esposas.

Así es la vida de Ramsés Escobar Henao, un paisa que para hacer honor a su nombre decidió vivir como faraón y en este cuento metió a su familia, una joven esposa y cinco hijos, a dos de los cuales bautizó con nombres egipcios.

Los testigos de esta sui géneris locura son los habitantes de Chigorodó, una caliente población de Urabá en donde vive hace dieciseis años. Allí, Ramsés es el notario único del pueblo y a quienes visitan la notaría, él les da una tarjeta en la que está impresa la foto del colorido sarcófago.

Es un faraón con todas las de la ley y así está dispuesto a vivir el resto de sus días, que parece serán muchos, pues goza de excelente salud y mantiene un semblante que lo envidiarían muchos presidentes americanos.

El tocayo
Ramsés II, cuenta la historia, fue un aguerrido faraón, temperamental, cruel y mujeriego y con un inmenso poder que ejerció entre 1279 y 1213 antes de Cristo. Contrario a él, el Ramsés paisa es saludable y su temperamento no se le descompuso ni con el empate del América ante Cúcuta el miércoles. Por lo demás, su cuna no es Egipto sino Nariño, una pequeña y fría población del Oriente antioqueño a la que la guerrilla se tomó "las veces que quiso", dice Ramsés. Y su rollo empezó cuando su padre se emocionó con la historia de Egipto y le dio por bautizar a sus hijos con nombres de faraones o dioses.

"Él manejaba la ambulancia, transportaba enfermos de Nariño a Medellín por carreteras muy malas, pero amaba la cultura y se entusiasmó con la historia de los faraones, a mí me puso Ramsés y a otro hermano Osiris, Dios de la redención de los muertos".

Su progenitor se llamaba Jorge Escobar Mesa, natural de Carolina del Príncipe, la tierra de Juanes, y murió hace veinte años, pero su hijo decidió rendirle homenaje al estilo de su extrovertido carácter: vivir a lo faraón.

"Ramsés II y yo nos parecemos mucho: él se entregaba a las cosas que hacía, como yo; tuvo muchas esposas y yo también, tuvo muchos hijos y yo tengo cinco, dos con nombres egipcios".

En efecto, a su niña de cuatro años la puso Mayet y a uno de ocho años lo bautizó Seti Keops, que se siente feliz porque sabe que no tendrá tocayo.

Ramsés también mantiene puesta una camiseta con una foto de él y su familia reunidos en torno a su sarcófago.

La decisión de tener un cofre de faraón la tomó mientras viajaba a Estados Unidos. Según narra, por curiosidad tomó una revista del avión y entre los artículos que le llamaron la atención había uno con la historia y fotos de Ramsés II.

"Corté la hoja y cuando llegué a Chigorodó contacté a Leonardo Estrada, un escultor de madera de mucha calidad, y le puse el reto de hacer el sarcófago". Y fue a partir de ese momento, finales de 2004, cuando la historia de Ramsés Escobar tomó matices de faraón.

El artista debió irse a la selva a conseguir un tronco grande, un Caracolí que le costó 150.000 pesos y que casi tres años después se convertiría en el ataúd más famoso de Urabá, "se demoró porque hubo dificultades, mi esposa (Mónica Taborda Gutiérrez), que es delineante de arquitectura, la pintó y vea como quedó de bonita", apunta Ramsés, que rodeado de su prole se siente un rey. Tanto, que apenas llega a casa, su hija de trece años, Carolina, le trae las chanclas, un jugo o comida si el caso es de hambre.

La simbología
Pero el cuento de este excéntrico paisa, que se hace llamar El faraón de Urabá, no para ahí. Él le añadió otros entornos. A sus mascotas también las bautizó con nombres de dioses y faraones. A tres carneros los nombró Thot, Imhotet y Bastes, a un conejo Renenutet y un perro pastor alemán, Anorfis. En las paredes de su casa cuelgan cuadros con figuras egipcias, hay libros relativos a esta cultura y tiene esculturas y música de esta región.

"Y mandé a hacer un trono y varias réplicas pequeñas del sarcófago para repartirlas entre mis amigos", cuenta. Añade que su padre decía que "en donde nos sorprenda la muerte bienvenida sea" y él acogió esta sentencia.

"Comprando el cofre antes de morir les ahorro problemas a mis mujeres, para que no empiecen a decir que enterrémoslo aquí o allá o que lo crememos... en la muerte el difunto es el más damnificado, pero en mi caso ya no va a haber ese problema".

Él cofre mide dos metros de alto por 80 centímetros de ancho y no va a enterrarse en bóveda o hueco sino que seguirá en casa con sus cenizas. Ramsés también admira a San Antonio e hizo confeccionar trajes de este religioso para él y toda su familia. Su idea es salir con todos vestidos de San Antonio a recorrer a Colombia llevando el sarcófago.

En todo caso, Ramsés lo último que quiere es morirse. Antes, aspira a conocer Egipto y darse un paseo por el Valle del Nilo. Es lo menos que podría hacer este faraón paisa para remachar su sueño.

La opinión
Mónica Taborda Gutiérrez, actual esposa de Ramsés

?Tener el sarcófago en mi pieza no me da miedo, porque no lo veo como algo tenebroso sino cultural, es su filosofía sobre la muerte y yo se la respeto y la comparto, me parece que es algo positivo?.

El artista Leonardo Estrada
El artista que fabricó el sarcófago se llama Leonardo Estrada. Actualmente vive en una vereda llamada Champita, varios kilómetros al sur de Chigorodó, donde tiene su taller creativo.

"Para mí fue un reto, lo asumí porque vi que era capaz de hacerlo y también porque necesitaba la plata, el trabajo para un artista por aquí no es mucho y uno necesita apoyos como éste de Ramsés, que quiso hacer una gran obra", dice Leonardo, quien en el momento fabrica las réplicas del sarcófago y a la vez busca oportunidades para hacer otras obras artísticas de esta envergadura. Es un talento escondido.

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