Los buenos líderes se caracterizan por muchas cualidades y éstas son las más importantes: El líder es humilde y no cree que lo sabe todo. Aprende de los demás porque es sencillo.
Un mal líder padece la "sordera de la arrogancia", no escucha y está cerrado a las nuevas ideas.
Un buen líder se compromete y esa entrega inspira a los demás porque su ejemplo conmueve.
El líder es un apasionado y despierta esa pasión en los demás en pos de una noble misión.
El líder es sensible y humano, valora a los demás y no los trata como fichas o como números.
No es una persona dura o prepotente y los demás lo siguen porque confían en él.
Un líder mueve con su ejemplo, tiene autoridad y la ejerce.
Toma decisiones y asume riesgos.
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