La familia Escobar Arango celebró ayer dos veces: el título de Patricio en la élite y el debut oficial de Valentín en una competencia de biketrial.
El papá, de 33 años, demostró en el Parque de Los Salados, de El Retiro, que es el mejor de su categoría y ratificó el favoritismo en el Clásico EL COLOMBIANO-Indeportes Antioquia, que ha ganado en ocho ocasiones.
Valentín, de nueve años, terminó tercero entre los principiantes y aunque concluyó el recorrido tirado en el suelo, superó la exigente prueba del estreno. Hasta allá corrieron su mamá Mariana y su hermana Conchita, para animarlo y felicitarlo.
Patricio encara con una facilidad pasmosa los obstáculos en los diferentes terrenos, luego de analizarlos detenidamente. Sobre una bicicleta grande, acorde con su estatura, parece que tuviera piernas y brazos de acero para saltar y mantener el equilibrio, fortalezas que ha logrado luego de 15 años de práctica, con cuatro entrenamientos por semana sobre la máquina y tres en el gimnasio.
Esa disciplina es la que quisiera para su hijo, que le sigue los pasos, pero al que nunca presiona en cuestiones del deporte. "Uno como papá y entrenador es difícil. Lo motivo, pero dejo que él se proyecte solo", dice Patricio, que hace siete meses dejó en manos de su amigo y colega Javier Humberto Zapata la formación deportiva del niño, un rubio de cabello largo, estudiante de cuarto grado del Columbus School. Ayer, mientras los hombres de casa luchaban encima de la bicicleta por los primeros lugares en sus categorías, Mariana y Conchita hacían el papel de acompañantes con agua para hidratarlos.
Mariana, una paisa de cabello rubio y ojos azules, chef profesional, lloró al ver a Valentín en su debut, una actitud muy diferente a los momentos en que Patricio hacía sus demostraciones. "De tanto verlo ya me acostumbré a no ponerme nerviosa, eso sí siempre estamos juntos", dijo al confesar que Conchita, a quien le atrae la equitación, "es la más 'extrema' de la familia".
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