No les luce a los altos dignatarios de los distintos poderes de este país increparse a través de los medios de comunicación. Nunca les luce. Y menos, cuando están de visita funcionarios de alto rango como el doctor Luis Moreno, de la Corte Penal Internacional y ex presidentes de naciones vecinas de la talla de Fernando Enrique Cardozo. ¡Qué pena!
Tampoco podemos echarle toda la culpa al presidente Álvaro Uribe, porque él recibe palos porque boga y palos porque no boga, y si bien dispara dardos, recibe dardos peores, cargados de veneno.
Los colombianos no queremos que desempolven capítulos de nuestra historia que no merecemos revivir. La llamada Catedral y los Pepes son de ingrata recordación. Igual, Pablo Escobar.
El ex presidente César Gaviria tuvo que enfrentar uno de los peores momentos de la vida colombiana y, aunque se equivocó en cuanto a la cárcel que acondicionó para Escobar y sus lugartenientes y fue extremadamente generoso con la legislación para el sometimiento a la justicia de los narcos de entonces, logró desarticular la organización que más terrorismo y sangre sembró en suelo colombiano en los años ochenta y noventa. No es justo decirle que perteneció a los Pepes. Pero tampoco es justo que él le diga al Presidente que en el Palacio de Nariño están llorando la muerte de Pablo Escobar.
El presidente Uribe ha logrado el mayor éxito en la disolución de los grupos de autodefensa y en el debilitamiento de los grupos guerrilleros, ya sea por los golpes dados por la Fuerza Pública o por el estímulo a las deserciones.
Colombia es hoy un país mucho más tranquilo, gracias a la política de seguridad democrática que ha llevado policía a todos los municipios y permitido que los colombianos vayamos de un lugar a otro sin los temores que por décadas nos paralizaron.
No les luce a los presidentes de hoy y de ayer pelear como lo están haciendo. Ellos deben ser un buen ejemplo para sus compatriotas y sobre todo para las nuevas generaciones, y, menos, hacerlo en público. Como nos decían nuestros padres, "si van a pelear, háganlo donde no los vean los vecinos". Presidentes: háganlo donde no los veamos los colombianos y menos, los visitantes ilustres de otros países. Y por nada del mundo lo hagan través de los micrófonos de radio y televisión. Existen blogs para que los adolescentes peleen. Úsenlos, pero no permitan que colombianos y visitantes nos enteremos. Peleando públicamente no se hace política ni se construye país.
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