La perfecta operación de la Fuerza Pública colombiana que dio al traste con el secuestro de 15 personas, incluyendo los tesoros de las Farc, es puro aprendizaje, que podríamos resumir en pequeños párrafos.
Ridículo. El de las Farc. A sus jefes se les olvidó o no leyeron El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, ese pequeño libro escrito hace más de 2.000 años en la antigua China, que es la biblia en táctica y estrategia de guerra. No le hicieron caso a Sun Tzu y hoy pagan las consecuencias de sus erráticas y sanguinarias acciones. Sun Tzu dice: "A los prisioneros hay que tratarlos con benevolencia y cuidado, para que puedan ser aprovechados". Hacen lo contrario: campos de concentración, cadenas al cuello día y noche, los subestiman y los engañan con sofismas de libertad. Ya no tienen excusas, porque todos los que regresan a la libertad son prueba fehaciente de su miopía estratégica o de que no saben leer.
Nobleza. La de los rescatados. Nunca dejaron de ser soldados ni policías. Nunca desestimaron que un rescate militar podía ser su alternativa de libertad. Quisiera ver cuántos de los 2.480 guerrilleros que desertaron el año pasado sienten orgullo por haber pertenecido a la insurgencia. "Nunca doblegaron nuestro espíritu", dijo el suboficial William Pérez. ¿Qué más puede uno decir?
Madurez. La que mostró Íngrid Betancourt. Creció en medio de la barbarie. Su frase: "hice un PhD en las Farc", servirá mucho para darle a la cabeza de esa culebra. Ella sabe muy bien que la política de Seguridad Democrática hoy es un constitutivo estructural del país y batallará para acabar con su demencia. Íngrid es un ejemplo para muchos políticos que dan lora creyéndose adalides de la paz. No se les olvide: cualquier bandera que ella retome, la suya propia o la del actual Gobierno, como muchos creen que va a ser, será una carta política de respeto.
El fin del fin. Redundante frase pero cierta. La Fuerza Pública está haciendo lo que le gusta: tropear. Y lo hace con inteligencia y recursos, oliendo en el monte como sabuesos el rastro de enemigo. Está motivada, recuperando el tiempo perdido en otros gobiernos. Hace exitosa la política de Seguridad Democrática.
La barbarie es amiga de la estupidez y las Farc paga las consecuencias. El problema para ellos es que todo un país cerró filas en torno a la institucionalidad y hoy tenemos la confianza suficiente para decir como los españoles "a por ellos".
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