- Desplazados de hace 10 años se unieron en Ong para reclamar derechos.
Cerca de 50 familias que fueron desplazadas hace 10 años por la guerra de las cuencas de Jiguamiandó, Domingodó y Curvaradó, en Chocó, y que ahora viven en Carmen del Darién y varios municipios del Urabá antioqueño, se unieron en una Ong llamada Diáspora Democrática del Bajo Atrato, para expresar su descontento por los títulos que entregó al Gobierno a 49 comunidades negras de esa zona.
Muchos de ellos regresaron en 2000, pero volvieron a salir un año después por amenazas de las Farc y por no estar de acuerdo con el proyecto de comunidades de paz de varias Ong de derechos humanos.
"Las mayorías afrodescendientes, excluidas y dispersas, proclamamos el libre ejercicio de nuestra voluntad individual y colectiva (...) no requerimos acompañamiento internacional o humanitario diferente al del Estado, ni delegamos nuestra representación jurídica en terceras personas nacionales o extranjeras", manifestaron en un documento enviado a diferentes entidades del Gobierno Nacional.
"Cuando se hizo el censo para el título colectivo de comunidad negra, muchas familias dueñas del territorio no estaban en la zona y por eso no aparecen en el censo. Y ahora allá están tratando de repoblar con otra gente y eso es un retorno ilegal", aseguró Graciano Blandón, uno de los líderes de la iniciativa.
Una de las soluciones, según Luvín Córdoba, otro campesino de Diáspora, es que el Incoder revise los títulos. Según las cuentas de ambos líderes, de las 12 mil personas que vivían en esas cuencas del Atrato, unas 10.500 siguen por fuera.
En el documento, la organización afirma que quiere "reconstruir la verdad histórica del desplazamiento" en el Bajo Atrato hace 10 años, con una teoría que no trascendió de esa época: que el destierro no fue provocado por combates de las Farc con el Ejército ni por la presencia de paramilitares sino por una estrategia planeada de las Farc para crear una crisis humanitaria. GMV