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Que se interrumpa la absurda violencia

03 de julio de 2009
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En alguna ocasión visité en Jerusalén el museo del "holocausto".

Profundamente conmocionado al contemplar el horror de lo acaecido en los campos de concentración con el exterminio judío, pregunté a mis amigos israelitas ¿cómo dicen ustedes que perdonan pero no olvidan?

La respuesta fue contundente: "si olvidamos, la humanidad puede repetir esta ignominia".

Hace veinte años vivimos en Colombia y muy especialmente en Medellín, una situación de horror y de violencia.

Se conjugaron en esos momentos todas las violencias, dándole razón a lo que decía Monseñor Hélder Cámara que "la violencia es omnipresente y multiforme".

Y fue que se nos cruzaron las violencias del narcotráfico, que definitivamente corrompió el corazón de la sociedad, y la permanente acción demencial de la guerrilla.

Y también la violencia de extrema derecha que fue, en connivencia con los narcos, y en complicidad con algunos miembros del Estado, la autora del exterminio sistemático de la UP, de los defensores de los derechos humanos y de los hombres de pensamiento de izquierda.

Y por supuesto la violencia de la criminalidad común siempre dispuesta a venderse al mejor postor.

Y vimos caer asesinados a jueces, magistrados, periodistas, políticos, dirigentes, empresarios, policías y gentes del común.

Y nos mandaron a hombres de los organismos del Estado para ejecutar indiscriminadamente a los muchachos de nuestras comunas, abaleados en las esquinas de los barrios... esos también "falsos positivos".

Y en medio de esas violencias que como "aguas subterráneas" falseaban las bases de nuestra sociedad, cayó inmolado, hace veinte años hoy, el gobernador Antonio Roldán Betancur.

Un hombre bueno, jovial, dialogante, carismático y eficaz.

Amigo de muchos momentos, de muchas actividades y de encuentros valiosos.

Su asesinato hirió profundamente el corazón y el alma de los antioqueños.

Nos quedamos mudos y como muertos, ante la magnitud del crimen.

¿Cómo olvidar? ¿Cómo olvidarlo?

Si es que por nuestra falta de memoria hemos vivido, por más de sesenta años, de horror en horror y de masacre en masacre.

No. No es posible olvidar. Que el espíritu de "Toño" nos acompañe desde la eternidad para que se interrumpa esta espiral absurda de violencia.

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