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Remediando el desastre

Malas gestiones anteriores y coyuntura internacional desfavorable, tienen a varios Gobiernos europeos tomando medidas forzosas y duras. ¿Cómo mantener, así, el Estado de Bienestar?

  • Remediando el desastre | ILUSTRACIÓN MORPHART
    Remediando el desastre | ILUSTRACIÓN MORPHART
21 de febrero de 2012
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La agitación social, que en las calles de Europa ha sido una constante en las últimas décadas, vive ahora otra etapa de agudización.

Grecia, España, Italia y Francia, entre otros, viven manifestaciones diarias de malestar, provenientes de múltiples sectores, pero cada vez más con los jóvenes como protagonistas de primera línea.

La llamada "primavera árabe" pudo haber influido en muchos grupos sociales para movilizarse y mostrar su descontento, pero, cronológicamente, en Europa la inconformidad venía de mucho antes.

Incluso, sus orígenes no son idénticos. Los árabes pedían apertura política, vigencia de derechos y garantías democráticas, acceso a la educación, mayor igualdad.

Los europeos, principalmente de los países mediterráneos, agrupados -aunque no exclusivamente- bajo el manto de "los indignados", pedían más y mejor empleo, menos inequidad económica, mayor protección social; en síntesis, la plena vigencia del Estado de Bienestar.

La situación griega y española ilustra muy bien lo anterior. Si bien no en el punto de crisis aguda de los griegos, los españoles empiezan otra vez a salir a la calle.

Durante el desafortunado gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero , empezó el movimiento de los jóvenes, irritados ante lo que consideraban una pésima calidad de la gestión pública, haciendo objeto de su dura crítica a toda la clase política.

Paradójicamente, el Partido Socialista, bajo cuya mala administración se incubó el descontento, terminó, al final, apropiándose de las reivindicaciones de los indignados.

Y es ahora al Gobierno de Mariano Rajoy , que forzosamente se vio obligado a tomar duras e inaplazables medidas económicas, al que le toca enfrentar la movilización social.

El panorama que tiene ante sí Rajoy no solo es difícil económicamente, sino que, según da cuenta la prensa española, ya está preparado -y resignado- a enfrentar constantes manifestaciones y revueltas en la calle.

Manifestaciones que cuentan con el entusiasta apoyo del PSOE y de los sindicatos, los mismos que en el Gobierno que dejó a España al borde de la bancarrota, se sentían tan cómodos.

Zapatero, en 2004, recibió a España en situación envidiable. Una mala gestión -ante todo- y una coyuntura externa poco favorable, hicieron que dejara el poder, anticipadamente, con una desesperada situación de desempleo.

A cambio, se infló la burocracia pública a cifras nunca antes vistas, aparejado esto al derroche de los políticos a una escala que ni siquiera podría compararse con el del tercermundismo latino.

Esto reaviva el debate recurrente, de si es posible sostener el Estado de Bienestar, con altísimo gasto público, sin que los aportes ciudadanos lo sostengan.

Es decir, recibir beneficios perpetuos sin relación directa con la productividad. Económicamente, eso es inviable.

El reto de los gobiernos de Europa es colosal. Este año hay elecciones presidenciales en Francia, y veremos muy pronto reclamos a Nicolás Sarkozy por "desmontar el Estado de Bienestar". También a este Gobierno francés le tocó adoptar medidas de ajuste para enderezar el rumbo económico.

Tenemos, pues, unos Gobiernos encartados con situaciones creadas por otros, cuyas consecuencias ellos tienen que arreglar, y frente a las cuales tienen que padecer el mayor descontento social.

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