"Medellín vive momentos difíciles. No podemos permitir que se nos desbarate la ciudad. De aquí en adelante no nos vamos a dejar doblegar por esa tendencia negativa que nos recuerdan épocas que no vale la pena ni mencionar".
Esas fueron las palabras que utilizó el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, de cara a los generales y coroneles que asumieron ayer funciones en la línea de mando de la Policía en la región.
Se necesita un aumento en el pie de fuerza, dijo Salazar, recordando lo reiterativo que ha sido en dicha petición. "No se trata de recursos materiales, porque los tenemos, sino del elemento humano. No sólo en la Policía, sino en la Fiscalía y en los diferentes organismos de investigación", dijo.
También hizo énfasis en que para avanzar en seguridad se necesita de una política anticriminal común en todo el Valle del Aburrá. "Esto es algo de lo que ha hablado en varias ocasiones el alcalde de Itagüí, Gabriel Jaime Cadavid. A ellos los vamos a acompañar con toda la decisión", dijo.
Salazar también se refirió a la apuesta por el diálogo con la Judicatura, que de darse debería traducirse en jueces que conozcan el mapa criminal de la ciudad y toda su complejidad.
Llegan más hombres
En la ceremonia asumió funciones como comandante de la Policía Metropolitana del Valle del Aburrá, el coronel Luis Eduardo Martínez Guzmán.
El oficial habló, en tono vehemente, sobre el reto que comporta llegar a una ciudad con una tasa de homicidios que ya sobrepasó la del año pasado. Su meta, dijo, es combatir a los cabecillas de las bandas con todo el aparato judicial y del Estado.
"Es con la Fiscalía, las fuerzas civiles y policiales, que vamos a llegar hasta ellos. No hay ningún delincuente que nos quite el sueño, no hay ninguno que sea superior al Estado", aseguró.
En esto cabe recordar que, según la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía, en Medellín operan cerca de 150 combos, cuyos cabecillas no están del todo judicializados.
En orden de jerarquía ascendente, se posesionó en la comandancia de la región Seis de la institución (Antioquia, Córdoba, Urabá y Chocó), el brigadier General Luis Alberto Pérez Alvarán.
Él por su parte, dijo ser consciente de las preocupaciones de la ciudadanía en torno al incremento de homicidios, pero dijo que la solución más que provenir de la cantidad de hombres, viene con la cooperación de la ciudadanía.
En ese sentido, el general Orlando Páez Barón, comandante de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, hizo el anuncio de la llegada de 1.150 hombres trasladados al departamento, efectivos que estarán arribando a la ciudad en un lapso de tres meses y que se unirán a los 5.900 que ya hay.
Los lugares que tendrán prioridad son Medellín, Itagüí y Bello, municipios donde se han registrado los mayores repuntes de la criminalidad.
Frente a los 1.300 agentes que recientemente había anunciado, aclaró que aunque todavía están en la ciudad, se trata de un pie de fuerza transitorio para la Feria de las Flores.
De ese componente, 270 uniformados estarán destinados a fuerzas de control urbano.
El resto de personal será para nutrir dependencias como el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), la Dijín, la Dipol y la Policía Comunitaria.
A su turno, el coronel Jorge Andrés Rodríguez Borbón, quien se encontraba de agregado en México, tomó la comandancia de la Policía Antioquia, anunciando el fortalecimiento de la red de cooperantes en los 100 municipios en los que tiene influencia esta unidad.
Y, como consecuencia del Consejo de Seguridad Departamental del lunes pasado, aseguró que apostará a fortalecer los trabajos de inteligencia encabezados por la Sijín y la Fiscalía.
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