
NO ES SOLO una sensación. El pánico es también un trastorno psiquiátrico, a veces impulsado por el estrés y la ansiedad, que muchos califican como el miedo a tener miedo.
El ataque se empieza a sentir "como un airecito" en el corazón. Siguen los mareos, una sudoración abundante y la premonición de que algo terrible va a ocurrir. Es entonces cuando el miedo profundo invade a quien padece de pánico.
"No es capaz uno de quedarse donde está, de continuar haciendo lo que estaba haciendo. Uno como que quiere salir corriendo pero no sabe para dónde ni a qué", cuenta Patricia Diosa, quien por años ha sufrido este trastorno que para el psiquiatra Carlos Alberto Herrera Cossio, "es más común de lo que la gente cree".
Ganas profundas de llorar, un calentamiento anormal en la cabeza, ráfagas de frío y calor, sentir la locura rondando y la muerte cerca son otras de las manifestaciones de los ataques de pánico.
Herrera Cossio explica que quienes pasan por una crisis experimentan un miedo profundo, como el que cualquier persona sentiría de estar encerrado con un tigre en una jaula. "El paciente realmente siente que se va a morir o que se va a enloquecer, y no ve otra solución que salir corriendo o esconderse", añade.
Pero para quienes sufren el trastorno, afirma, no hay tigre ni otro peligro manifiesto. Esta es una de las principales diferencias entre el pánico y otras formas del miedo, como las fobias. "Cuando los pacientes se enfrentan al elemento que les genera la fobia, hacen crisis de pánico, pero no siempre las crisis de pánico están asociadas a fobias", asegura el psiquiatra Herrera.
El estrés y la ansiedad son dos factores que favorecen el estallido. Sin embargo, no hay manera de prever cuándo se dará.
"Se pueden presentar en cualquier momento y haciendo cualquier actividad. El problema está en que la persona, cuando vive la primera crisis de pánico, asocia el momento en el que le da a que le vuelva a repetir", complementa.
Una vida sin miedos
Patricia Diosa jamás volvería al Castillo de San Felipe. Fue en Cartagena donde sufrió la primera crisis de pánico. Lentamente ha ido descubriendo que estos episodios se desencadenan con mayor facilidad en los espacios cerrados. Un largo tratamiento psicológico y otro farmacológico han sido las respuestas para afrontar este desorden.
Para la psiquiatría moderna es claro que la propensión al pánico está determinada por un desequilibrio en los neurotransmisores del lóbulo límbico.
Antidepresores, anticonvulsivos y benzodiazepinas hacen parte de la gama de medicamentos con los que se trata.
Para Carlos Alberto Herrera, el tratamiento es tan efectivo que en el lapso de un año la mayoría de los pacientes pueden vivir sin complicaciones ni medicamentos.
No obstante, es enfático en que quienes hayan soportado los síntomas deben buscar asistencia profesional pues es susceptible de empeorar y volverse crónico.
El tratamiento psicológico, apunta Herrera, se basa en aprender a ser más objetivos con el nivel de riesgo.
"Uno tiene que aprender a ser más realista con las situaciones que le generan ansiedad y angustia", dice.
1 - Entre 20 y 30 minutos dura un ataque de pánico, de acuerdo con Carlos Alberto Herrera, psiquiatra de Carisma, especialista en adicciones.
2 - El miedo es un mecanismo de defensa natural. "Los animales que no sienten miedo se extinguen", afirma Herrera.
3 - Según la biblioteca de salud de E.U., los ataques de pánico suelen aparecer en adultos jóvenes propensos al estrés y la ansiedad.
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