Entre los comentaristas del Mundial 2010, algunos dicen que el culpable es el balón oficial de Adidas, el Jabulani. Que hace extraños, que comporta curvas impredecibles y que entonces los arqueros se ven derrotados por sus "movimientos" sorpresivos.
Pero hay quienes creen que se trata de un problema de arqueros faltos de técnica o entrenados con recursos que no aplican para balones tan rápidos. Que son guardametas muy flojos de manos.
Falló Robert Green, de Inglaterra; falló Faouzi Chaouchi, de Argelia, y ayer falló Justo Villar, de Paraguay. Este último, incluso, advirtió con anterioridad que habría muchos goles por cuenta del balón oficial. Y están ocurriendo. Pero no queremos un Mundial de arcos rotos, por favor.
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