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Transmisiones que fueron tortura

NADIE IMAGINA LO complicado de los primeros envíos de material periodístico desde Europa. Vivencias de la mano de EL COLOMBIANO.

  • Transmisiones que fueron tortura | Foto Tomada De La Gran Historia De La Vuelta A Colombia-fedeciclismo Y Mundo Ciclístico | Carlos Arturo Rueda, mito de la radio deportiva del país. Un locutor que contó cómo fue la edad piedra del ciclismo nacional. Fue el encargado de ponerle apodos famosos a los ciclistas y dar a conocer las ciudades ante el país.
    Transmisiones que fueron tortura | Foto Tomada De La Gran Historia De La Vuelta A Colombia-fedeciclismo Y Mundo Ciclístico | Carlos Arturo Rueda, mito de la radio deportiva del país. Un locutor que contó cómo fue la edad piedra del ciclismo nacional. Fue el encargado de ponerle apodos famosos a los ciclistas y dar a conocer las ciudades ante el país.
04 de febrero de 2012
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El día más largo en la vida del fallecido periodista Bernardo Buriticá -Ber-Buri- fue por culpa de un Tandy, un pequeño aparato transmisor de texto que partió en dos la que fuera tecnología de último modelo para EL COLOMBIANO en su época.

El capo de capos del periodismo del pedal se había recorrido Colombia y el mundo dándoles tecla a los viejos télex, un sistema telegráfico de transmisión de datos del siglo pasado, con velocidad de 60 bits por segundo, que les permitió a los lectores conocer las gestas maravillosas y, a veces, hasta infravaloradas del ciclismo de antaño.

En ese 1985 fue el momento de hacer el quiebre histórico y tecnológico. Fue la época del Tandy, un pequeño aparato transmisor de texto -computador "de pedal", con velocidad de 300 bits por segundo- que, por medio de unas chupas pegadas al teléfono, permitía enviar la información... Pero, ¡a qué costo! Un avance de la época del que sólo había seis dentro de los enviados especiales de ese año y único de un periodista colombiano en América.

Recuerdo que ese primer día de carrera de la Vuelta a España de 1985 fue todo un martirio, tanto para Ber-Buri, como para quienes estábamos pendientes de la información que contaba de esos pedalazos de los escarabajos en la Madre Patria.

A eso de las once de la mañana, una vez finalizada la etapa, se inició el contacto con Bernardo por parte de Óscar Palacio, quien en el tiempo que lo tuve a mi lado nunca se llegó a ofuscar o a salir de casillas con ese parto que fueron los primeros enlaces internacionales por medio del "bendito" Tandy.

Bernabé, como le decíamos en el Área Deportiva, ese día de abril se había levantado a las 6:00 de la mañana, para iniciar el trajín del comienzo de la ronda ibérica. Cuando empezó el intento de transmisión, eran las 6 de la tarde en la península ibérica.

Pues bien, los enlaces comunicativos se hicieron repetidos durante ese memorable día para todo el periódico, porque con este sistema se abría paso a un nuevo campo tecnológico en el que para España también resultaba incipiente, con las operadoras telefónicas de por medio, ya que algunas veces interrumpían la señal para preguntar "¿qué era ese ruido que se escuchaba en la línea?". Sin embargo, la señal que llegaba al módem era muy baja y los bombillos verdes -que indicaban que la transmisión había sido exitosa- no se prendían todos. Vaya desazón y angustia, pues de nada valieron los ensayos locales de varias semanas, previo el viaje al Viejo Continente.

Oh sufrimiento y angustia. Lo único que teníamos seguro, en horas de la tarde, eran las telefotos y los cables de la agencia Efe, en caso de que la información del enviado especial no llegara.

El ingeniero Santiago Martínez daba vueltas cada tanto por esa pequeña oficina, para preguntar por la suerte del periodista y del material, en ese laberinto de la parte trasera de las viejas instalaciones de EL COLOMBIANO, situado en el centro de Medellín, sobre la calle Juanambú, a donde ingresábamos en medio de carretillas con venta de pescado, aguacates, tomates, camionetas de transporte a los barrios populares y rufianes al acecho.

Por fin, y no sé cómo, la conexión se realizó a las ocho de la noche, hora colombiana -tres de la madrugada en España-, y en menos de tres minutos entró todo el rollo de Ber- Buri, con su infaltable Entre Bielas , columna del pedal, en la que nunca le negó el elogio a quien se lo ganaba, el jalón de orejas a quien se lo tenía merecido, sin faltar, claro está, los apuntes picarescos que marcaron toda una época de un periodista que por querer tanto al ciclismo no pudo gozar del nacimiento de sus hijas Yamile y Maribel.

Pues así se partió en dos la historia, esa que habían trazado antes Óscar Salazar Montoya (Racso), Luis Eduardo Gómez (Luisego), César Giraldo Londoño quienes antecedieron a Bernardo Buriticá Patiño (Ber-Buri) en temas de ciclismo, que con su Tandy también ayudó y le dio imagen y letras a la conquista de Europa por parte de los escarabajos, esos que nunca imaginaron los descomunales esfuerzos que debía hacer un periodista para contar sus historias, tan duras como las etapas de las grandes Vueltas.

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