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UN GOBIERNO DE EQUILIBRIOS

  • LLUÍS URIA | LLUÍS URIA
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17 de mayo de 2012
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Francois Hollande , quien a lo largo de los once años que dirigió el Partido Socialista practicó el difícil ejercicio del equilibrismo, demostró una vez más por qué se ha ganado el sobrenombre de rey de la síntesis.

El nuevo Gobierno nombrado por el presidente francés y su primer ministro, Jean-Marc Ayrault , es un complejo puzle en el que ha combinado la exigencia de paridad entre sexos que había prometido durante la campaña electoral -de los 34 ministros, hay 17 hombres y 17 mujeres- con la representación de la diversidad de edades, de orígenes, de territorios y -delicada tarea- de corrientes del Partido Socialista y sus aliados.

Casi todos los barones, con la excepción destacada de la primera secretaria del PS, Martine Aubry, y el alcalde de París, Betrand Delanoe, están presentes.

De los 34 ministros hay 18 principales y 16 delegados -de segundo grado-, apelación que Hollande ha preferido rescatar en lugar de conservar la de secretarios de Estado utilizada por su antecesor, Nicolás Sarkozy.

La diferencia es banal: en ambos casos, forman parte del Consejo de Ministros. Uno de los nombramientos más destacados es el del ex primer ministro Laurent Fabius como ministro de Asuntos Exteriores -número dos del Gobierno tras Jean-Marc Ayrault , pero sin el rango de ministro de Estado-, un hombre que tiene a su favor la experiencia internacional, pero arrastra el lastre de haber encabezado la campaña del no contra el proyecto de la Constitución europea.

Barón del PS enfrentado antaño a Hollande, el presidente ha compensado su presencia al frente del Quai d'Orsay nombrando ministro delegado de Asuntos Europeos a una persona de su confianza, Bernard Cazeneuve.

Al margen de Exteriores, en las principales carteras del nuevo Ejecutivo, Francois Hollande ha designado a hombres y mujeres de su equipo, moderados de perfil socialdemócrata. Es el caso de Pierre Moscovici -su exdirector de campaña- como ministro de Economía y Finanzas, y de Michel Sapin , en Trabajo; del catalán Manuel Valls -su exportavoz- al frente de Interior; de Vincent Peillón , en Educación Nacional; de Marisol Touraine , en Asuntos Sociales; de J ean-Yves Le Drian , en Defensa; de Aurelie Filippetti , en Cultura; de Stephane Le Foll , en Agricultura, y de Najat Vallaud-Belkacem , como ministra de los Derechos de la Mujer y portavoz del Gobierno.

Hollande ha incorporado también al Gobierno a la hasta ahora líder de Europa Ecología-Los Verdes, Cecile Duflot , pero para ocuparse de la cartera de Igualdad de los Territorios y Vivienda, prefiriendo confiar el Ministerio de Ecología y Energía a una socialista de su cuerda: Nicole Bricq.

Una de las mayores sorpresas del Gabinete es la designación en Justicia de Christiane Taubira , como si Hollande no quisiera hacer menos de lo que hizo Sarkozy al nombrar en 2007 a Rachida Dati . Diputada de la Guayana por el Partido Radical de Izquierda -asociado al PS-, Taubira se alineó en las primarias socialistas con Arnaud Montebourg . A su lado ha puesto como ministra delegada a una de sus fieles, Delphine Batho , antigua segolenista.

Montebourg, el tercer hombre de las primarias socialistas, el joven león de la antiglobalización ha sido, así mismo, incorporado al Gobierno, en tanto que ministro de la Recuperación Productiva. Lo mismo que el máximo exponente del ala izquierda del PS, Benoit Hamón, ministro delegado de Economía Social y Solidaria.

Hollande ha querido tener a todos los tenores que podrían plantearle problemas desde el exterior en el interior del Gobierno, aun a costa de asumir el riesgo de que la máquina acabe chirriando. Fabius, Taubira, Montebourg y Hamón no son caracteres fáciles.

El nuevo Ejecutivo parte en cierto estado de provisionalidad, a la espera de las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio. Jean-Marc Ayrault anunció que todos los ministros que se presenten a los comicios y salgan derrotados en sus circunscripciones deberán abandonar el Gabinete, siguiendo la misma práctica aplicada por Sarkozy hace cinco años.

En 2007, esta norma no escrita costó el cargo a Alain Juppé , quien no regresó al Gobierno hasta tres años después n

* Periodista del diario La Vanguardia de España.

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