El deterioro del orden público en la frontera venezolana ha tensado las relaciones binacionales. Es apenas lógico que soplen vientos beligerantes, después de graves hechos como la masacre ocurrida en la franja limítrofe en la que resultaron muertos ocho colombianos, la muerte de dos miembros de la guardia nacional. Las situaciones de violencia han sido manipuladas de manera tendenciosa. Según las declaraciones de Chávez, el gobierno Uribe pretende desestabilizar a su país a través de grupos paramilitares. Y mientras esto sucede, lo dijo un diario de la capital colombiana: "brilla por su ausencia el interés de esclarecer por parte del gobierno de Venezuela los crímenes que se vienen cometiendo".
Que "soplan vientos de guerra" es el comentario de los habitantes de frontera. Y no solo los seguidores de Chávez parecen vociferar una posible confrontación bélica. Durante mi secuestro corroboré que altos mandos de las Farc estarían dispuestos a participar de un conflicto y, como es de esperar, su partido sería del lado del presidente venezolano. Le han anunciado a sus seguidores bolivarianos que su capacidad logística por las selvas colombianas, adquirida en décadas de guerra interna, está a su disposición.
No estamos entonces frente a un enemigo subestimable. Menos aún con una equivocada guerrilla que con sus actos terroristas quiere pescar en río revuelto. A la crisis política se le suman las consecuencias económicas producidas por la caída del comercio en zona fronteriza. Por allí se moviliza cada mes cerca de un millón de personas. El pueblo del vecino país atraviesa una crisis social y económica histórica. No solo carece de agua para bañarse, tampoco tiene energía eléctrica para trabajar, cocinar o utilizar ventiladores para combatir los calores insoportables de algunas regiones. Esto sucede en el país más rico en petróleo de América.
Venezuela tiene la inflación más alta del continente. No produce nada, así que todo es importado. Sus reservas internacionales están socavadas. Y el único balance exitoso tiene que ver con la compra de armamento y sofisticados equipos, dispuestos para una guerra. Mientras nacionaliza pequeñas propiedades rurales.
Muchos venezolanos buscan liberarse de un gobierno que pregona doctrinas marxistas utópicas, de una sociedad sin propiedad privada, sin Estado y sin derecho. El filósofo Estanislao Zuleta criticaba a Marx diciendo: "es una utopía de quien está deprimido y la depresión conduce a postular estas cosas". Estanislao estudió profundamente las teorías marxistas con el sicoanálisis de Freud. Absurdo creer que exista una sociedad sin Estado y volver a aquellas sociedades primitivas, sin derecho y sin la lucha de clases.
Queda, pues, la imperante necesidad de acelerar mecanismos diplomáticos que blinden las dos naciones -siamesas históricamente-, de cualquier escenario violento.
Las autoridades de Norte de Santander, Arauca y La Guajira, y de los estados de Táchira y Zulia, donde hay gobernantes que lideran la oposición a Chávez, deben bajar el tono de sus declaraciones para no crear un ambiente beligerante. Ese mismo ambiente que dio origen a la Primera Guerra Mundial y a otros conflictos que, aunque subestimados, han llevado a cruentas guerras. Hay tiempo de pedir a países vecinos de la región que medien ante esta situación, pues la OEA está dedicada a resolver la crisis en Honduras.
Importante: Para comentar e interactuar con otros usuarios de elcolombiano.com usted debe estar registrado. Las opiniones expresadas a continuación son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de EL COLOMBIANO. En el momento, esta herramienta solo funciona con Internet Explorer 4.0 o superior.
Carlos
Comentario realizado el 8 de noviembre de 2009 - 14:30
Te felicito... mira lo que has logrado... lo que nunca a pesar de su incompetencia habían logrado tus antecesores: Amenaza de guerra.
Felicitaciones una vez más, ¿o debo decir: contratulations?
Vote por este comentario
No. Votos 0
0 Positivos
0 Negativos
carlos
Comentario realizado el 8 de noviembre de 2009 - 07:56
El problema de la Frontera siempre ha existido, lo que pasa es que ahora se puso Caliente!. Con el solo hecho que Grupos Paramilitares, Guerrilla y Narcos se disputen este Corredor; las cosas nò van a Mejorar. Miren el Comentario de Bellavista, ya se calentò, ahora hay muertos, y dominio de Narcos ,paras y Guerrillos. Estos son los tres ingredientes fundamentales para que se cree el desorden. Por lo tanto necesitamos el Concurso del Ministro del interior y de relaciones exteriores para actuar como se hizo en la comuna 13 de Medellìn. Con solo Chavez cerrar la Frontra, reventò el problema. Nò debemos pensar en Guerras entre dos Paises Hermanos por cuenta del Narcotràfico, donde los Colombianos tenemos rabo de PAJA.
Vote por este comentario
No. Votos 1
1 Positivos
0 Negativos
JEALBO
Comentario realizado el 8 de noviembre de 2009 - 06:44
Sesudo el artículo del Dr. Oscar Tulio, el cual debe ser tenido presente en su fondo. Ahí donde hay un loco desesperado y con un taco de dinamita en la mano, todo puede suceder. La frontera de Colombia es una parrilla a la que poco a poco se le aumenta la temperatura, gracias a las acciones rastreras de ese loco, que sabe que lo único que puede "salvarlo", es centrar la atención de todos sobre una guerra que el quiere iniciar a cualquier precio.