MANUEL ZELAYA, PRESIDENTE depuesto de Honduras, declaró el fracaso del Acuerdo Tegucigalpa-San José porque el nuevo Gobierno de unidad se conformó sin su participación, ni restitución. Se complica la crisis a pocos días de las elecciones.
Las recientes ilusiones de los hondureños que anhelan una salida pacífica a la crisis política que azota a su país, se desvanecieron ayer después de que el mandatario derrocado, Manuel Zelaya, declaró fracasado el Acuerdo Tegucigalpa-San José firmado por sus negociadores y los del presidente interino, Roberto Micheletti, la semana pasada.
Zelaya hizo las declaraciones un día después de que Micheletti pidió la renuncia de todo su gabinete y anunció la conformación de un "Gobierno de unidad y reconciliación", sin la presencia de representantes políticos del mandatario depuesto y sin restituirlo en el poder.
Para el consultor político Mauricio de Vengoechea, experto en situaciones de crisis, Zelaya cometió un error al no mandar una lista con sus postulados, porque le dio pie a Micheletti para que demostrara que él era el único que cumplía los requisitos del Acuerdo.
El analista añadió que, además, la decisión de Micheletti de poner en manos del Congreso la restitución de Zelaya dejó entre los zelayistas y algunos miembros de la comunidad internacional la sensación de que está dilatando el tema, como un "mecanismo de alargue para que lleguen las elecciones presidenciales y sean ellas las que solucionen el problema".
Micheletti aseguró que Zelaya estaba a tiempo de incluir sus fichas en el nuevo Gobierno, que aún no ha entrado en funciones.
Mientras las posibilidades de una salida negociada se enfrían en el empobrecido país centroamericano, el Congreso espera la respuesta de la Corte Suprema y otras instancias para votar si restituye en el poder a Zelaya o no.
Para el presidente electo por los hondureños regresar al poder es una cuestión innegociable y había requerido que se decidiera el pasado jueves. Sin embargo, Estados Unidos, último mediador en la crisis, dejó claro que no había fecha límite para que el Congreso emitiera su veredicto.
E.U. se mostró decepcionado con el giro que dio el conflicto y urgió a las partes a regresar inmediatamente a la mesa de negociación.
Pero, en declaraciones a una emisora chilena, Zelaya resaltó que "no se puede dialogar con un gobierno golpista, está evidentemente señalado, no son honestas las pláticas, no se sostiene el honor de la palabra".
Esto pone a tambalear aún más el futuro de Honduras, porque se acercan las elecciones presidenciales del 29 de noviembre y la comunidad internacional ha dejado claro que si no se soluciona el problema no se reconocerá como legítimo al nuevo jefe de Estado.
De Vengoechea aseguró que en caso tal el próximo gobierno perdería meses buscando reconocimiento y resaltó la presión que el partido republicano está ejerciendo para que E.U. acepte las elecciones sin importar si se logra un acuerdo o no.
Contexto
Acuerdo Tegucigalpa-San José
El Acuerdo fue impulsado por E.U. que el 28 de octubre envió una delegación a Honduras, encabezada por el secretario adjunto para asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas Shannon.
El plazo para la conformación de un Gobierno de unidad era el pasado jueves.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, "deploró" la interrupción del proceso y pidió que se cumpla lo pactado "sin más subterfugios".
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JOSEBALMER
Comentario realizado el 12 de noviembre de 2009 - 10:39
Comio carreta de la buena por buen tiempo,y ahora con el bajon de su apendice de chavez que camino va a coger?
Desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugia desde el 21 de septiembre, Zelaya (foto) dijo que el Acuerdo firmado por él y Micheletti era "letra muerta".