Con 68 años de vivir en el Centro, Rafael Rodríguez lo ama como a su propia vida, y aunque admite que es uno de los más ruidoso y contaminado de la ciudad, es también cómodo, amplio y económico para vivir.
-Mi padre decía que uno entre más pobre más cerca del Centro debe vivir. Acá todo está a la mano, no se necesita tener carro y la vida se facilita mucho-, sostiene.
Residente en La Playa con El Palo, la zona tal vez con más historia de este lugar, con los mejores árboles y rodeada de cultura, le duele el deterioro de algunas calles y sobre todo de que haya tantos habitantes de calle errantes o en aceras.
-No es un tema de seguridad, sino de humanismo, de oportunidades para todas las personas-, concluye.
Son unas 90.000 las personas que habitan el Centro, concentradas en zonas como La Playa, el parque Bolívar y las torres de Bomboná.
Sergio Restrepo, director del Teatro Pablo Tobón Uribe, un hombre ligado a la cultura y estudioso del Centro, asegura que la clave para que esta zona se revitalice está en la habitabilidad. Donde hay comunidades residentes, el panorama es más limpio, más vivible, más de convivencia.
-Si uno mira los mapas de calor (sitios más calientes o inseguros) en Bomboná y Prado no tenemos casi muertes violentas, pero donde hay más cámaras y policías, como en El Hueco, la Estación Villa y el Parque San Antonio, el número de homicidios es muy alto. La receta, entonces, no es tanto la seguridad sino habitar el espacio, darle vida, un uso amable, estar juntos-, afirma.
Sergio, que habla del Centro como si fuera su habitación o el lugar más íntimo de su vivencia, tiene fe en que en la presente Administración de Federico Gutiérrez el enfoque policial cambie a uno integral, que combine cultura, educación, humanismo y amor por la historia, de lo que a veces carecen muchos urbanizadores y comerciantes.
-Una avenida como Córdoba, que se ve casi sin importancia, que va desde Perú y muere en Ayacucho, son solo cuatro cuadras, pero de gran importancia, con una cadena de restaurantes, con el Palacio de Bellas Artes, el Pequeño Teatro y se cruza con Ayacucho, que unía los valles de Santa Fe de Antioquia, Aburrá y San Nicolás, y se llamaba Calle Larga o de la Amargura, porque por ahí ingresaban los esclavos-, reseña para decir que el Centro aún conserva lugares y espacios a los que podría dárseles más realce.
Resultados visibles
Hace poco menos de un mes, por orden del alcalde Gutiérrez, se materializó la recuperación de los parques de Berrío y Bolívar y la Plaza Botero, sitios emblemáticos, escenarios de comercio, cultura y de gran afluencia de ciudadanos, pero azotados por fenómenos como el hurto, la extorsión y la explotación sexual.
Según los reportes de la Alcaldía, en todos los casos se ha mostrado una reducción significativa que impone retos.
-Vemos mejoría, pero me interesa es llevar esas cifras a cero, acabar con situaciones aberrantes como la explotación sexual de nuestros niños y adolescentes y por eso aquí vamos a seguir trabajando-, subrayó el Alcalde.
Las cifras indican que entre el 1 de enero y el pasado 2 de abril (último reporte oficial) se atendieron 598 casos de hurto a personas y 20 de hurto a vehículos en el Centro, una reducción del 33 % y del 30 %, en comparación con igual periodo de 2015.
-Hombre, no lo podemos negar. Esto ha mejorado bastante, pusieron cámaras y se ven policías. Usted de acá hasta Carabobo lo atracaban tres veces, ya no. Lo importante es que siga la labor-, sostiene Carlos Velásquez, empleado de un almacén en los bajos del metro, en el parque Berrío.
*Zoila Suárez (pide que le cambiemos el nombre), que vende minutos en el parque, no ve tan claro el panorama de la seguridad.
-La semana pasada tenía un bolso en la mesa y mientras giré la cabeza se lo alzaron. Sigue habiendo atracos en Palacé con Colombia y hace falta más control, que los policías hablen menos por celular-, advierte esta señora y niega que le cobren extorsión por vender minutos. “Eso pasa en otros sitios, acá no”, asegura.
El círculo virtuoso
Sergio Ignacio Soto, director ejecutivo de Fenalco Antioquia, afirma sentir la mejoría en la seguridad y admite que el enfoque dado al tema por el alcalde es positivo.
-La extorsión ha bajado bastante. El alcalde tiene un estilo muy privado, con objetivos claros y plazos cortos y se ven los trabajos en los parques Berrío y Bolívar, sentimos la mejoría en la Plaza Botero, un lugar con mucha afluencia de turistas, que halan más turistas y esto se convierte en un círculo virtuoso de muchas personas tirando para el mismo lado-, subraya Soto.
La gerente del Centro, Pilar Velilla, con dos meses en el cargo, ha sido bien acogida por todas las instancias. Por su bagaje cultural y su capacidad de gestión, hace prever un panorama prometedor para esta zona, que no solo es el corazón de Medellín sino de todo el Aburrá.
-Cuando llegué ya había un equipo adelantando un proceso muy valioso, se llama Plan Centro, y en él tienen asiento prácticamente todas las secretarías, la Policía, Empresas Varias, y desde allí se programa la intervención por micro territorios, se programan las acciones, se procede y se continua con otra zona sin dejar de darle mantenimiento a la anterior. El compromiso es que las acciones se vean, que no se queden en promesas-, explica.
Todas las anteriores
¿Seguridad, urbanismo, arquitectura, cultura, habitabilidad, movilidad, en qué tema está la clave para revivir el Centro? Velilla responde que en todos y muchos más.
-En el Centro de una ciudad se refleja su historia, sus tradiciones, su identidad, su memoria, sus cualidades y también sus problemas, sus patologías; por ahora nuestro frente de trabajo está enfocado en tres temas prioritarios: movilidad, espacio público y seguridad y simultáneamente en la formulación de un Plan Maestro de Intervención Urbanística 2020–2030, que si bien está dirigido por el arquitecto Alejandro Restrepo, tiene la participación activa de la EDU (Empresa de Desarrollo Urbano) y de la Agencia Público Privada-, detalla.
Resume el plan diciendo que se va por un Centro que refleje la acción de la autoridad, que acate los derechos de los ciudadanos pero que haga cumplir (por las buenas) sus deberes, que solucione problemas sin desplazarlos y desarrolle un urbanismo humano.
Jorge Mario Puerta, director ejecutivo de Corpocentro (ente privado que trabaja por el bienestar de la zona), admite los avances en seguridad, pero pide replicarlo en otros espacios, “porque al ser atacada no termina, se traslada a otros sectores”.
Pide más control del espacio público por las ventas informales y los mismos comerciantes formales, que sacan la mercancía a la acera. Temas como los habitantes de calle y la invasión de zonas peatonales con parqueo son de gran preocupación para su entidad.
-Hace falta claridad en si se quiere o no una troncal de Metroplús por la Oriental, porque la pretroncal actual no aporta mucho en movilidad, ya que compite con el transporte tradicional de carros y motos-, sostiene.
Luis Bernardo Yepes, jefe de Bibliotecas y representante de Comfenalco, entidad con gran presencia en el sector, sueña con el Centro como un gran escenario cultural, con paseos urbanos, espacios para las bicicletas y sitios para compartir en familia.
-Me encantaría un tranvía desde San Diego hasta Prado o desde La Alpujarra hasta el Teatro Pablo Tobón, que sería como un paseo y convertiría al Centro en peatonal, algo como un central park lleno de casas y comercio peatonal.
Es la descripción de un hombre que habita el Centro y ese solo hecho le da derecho a soñar.
No es un tema de arquitectura y ni siquiera de seguridad. Es la mirada integral a un lugar que debe volver a convocar a los medellinenses, al que no solo vayan por la obligación de hacer vueltas o comprar, sino que lleguen atraídos por su oferta ambiental, sus espacios, su fraternidad.
Un Centro no para pasar, sino para vivir....
300
mil empleos se generan en esta zona para residentes en todo el Valle de Aburrá.
22
homicidios van en el Centro este año. Uno más que en igual periodo de 2015.