Bernavento: 48 hogares que ahora son escombros

  • Así quedó el edificio tras la activación de los explosivos. Los escombros serán removidos en los próximos días. No es claro qué sucederá con el lote. FOTO Manuel saldarriaga
    Así quedó el edificio tras la activación de los explosivos. Los escombros serán removidos en los próximos días. No es claro qué sucederá con el lote. FOTO Manuel saldarriaga
  • Esta mujer fue una de las últimas en evacuar. A las 8:00 a.m. 11 de los edificios vecinos de Bernavento ya estaban completamente desalojados. FOTO Santiago Mesa
    Esta mujer fue una de las últimas en evacuar. A las 8:00 a.m. 11 de los edificios vecinos de Bernavento ya estaban completamente desalojados. FOTO Santiago Mesa
  • Gatos, perros, pájaros y hámsteres fueron sacados de los apartamentos por sus propietarios. Todos pudieron retornar después de las 2:00 p.m. FOTO Jaime Pérez
    Gatos, perros, pájaros y hámsteres fueron sacados de los apartamentos por sus propietarios. Todos pudieron retornar después de las 2:00 p.m. FOTO Jaime Pérez
  • Así se vio, desde un helicóptero, la detonación del edificio. La calidad del aire de la zona tuvo una afectación que fue superada en 4 minutos. FOTO Róbinson sáenz
    Así se vio, desde un helicóptero, la detonación del edificio. La calidad del aire de la zona tuvo una afectación que fue superada en 4 minutos. FOTO Róbinson sáenz
  • A pesar de la recomendación de las autoridades, muchos curiosos se acercaron a presenciar la caída del edificio en la Loma de los Bernal. FOTO Santiago Mesa
    A pesar de la recomendación de las autoridades, muchos curiosos se acercaron a presenciar la caída del edificio en la Loma de los Bernal. FOTO Santiago Mesa
Por Vanesa Restrepo y víctor álvarez | Publicado el 15 de junio de 2018
50

kilos de Indugel se usaron en el edificio. La cantidad se redujo por seguridad: Atila.

2.467

millones de pesos costó el contrato para el derribamiento del edificio, según la Alcaldía.

El sonido de una sirena durante cinco segundos fue la despedida al edificio Bernavento, en la Loma de los Bernal, occidente de Medellín. Justo después, la empresa Atila Demoliciones detonó 50 kilos de indugel y una nube de polvo ascendió desde el subsótano hasta el piso 18.

El edificio se inclinó hacia el costado sur y cayó, llevándose los sueños —y enseres— de 48 familias que durante casi dos años no perdieron la esperanza de regresar a sus hogares.

A 300 metros de allí, sobre una terraza, Natalia Rueda Dávila contuvo la respiración por dos segundos, mientras veía inclinarse el ducto del ascensor por el que tantas veces subió. Cuando sintió el ruido de la caída se abrazó a su esposo y rompió en llanto. “Ahí se fue una parte de nuestra vida, allí tuvimos nuestro primer hijo y siempre mantuvimos la ilusión de regresar”, contó minutos después.

Veinte pisos más abajo los ingenieros Rogelio Gómez y Hernán Velasco permanecían atentos al procedimiento. Como cabezas de la empresa Demoliciones Atila, era su responsabilidad que todo saliera impecable y así ocurrió. La buena noticia fue celebrada con un abrazo entre ambos. “No hablamos de éxito, porque muchas familias perdieron su hogar, pero cumplimos con una misión que fue no causar daños a los 11 edificios vecinos”, dijo Gómez.

Un solo cambio

Inmediatamente después y por cuatro minutos, las mangueras de los bomberos de Medellín rociaron agua sobre la nube de polvo para ayudar a disiparla.

Cinco minutos después, los ingenieros de Atila confirmaron que todas las cargas habían detonado como se esperaba y el personal del Dagrd inspeccionó los edificios vecinos. Sólo encontraron algunos vidrios quebrados en los edificios Hábitat y Bernalejas.

Jaime Enrique Gómez, director (e) del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Medellín, Dagrd, explicó que el operativo salió exactamente como se había planeado. “Estábamos quitando un riesgo para la vida de los propietarios y habitantes del sector”, dijo.

Lo único que cambió respecto al plan original fue que se usaron la mitad de los explosivos previstos.

Según explicó el gerente de Atila, Rogelio Gómez, tras una revisión, se tomó la decisión de usar la menor cantidad de explosivos posible para minimizar las afectaciones que podían sufrir la urbanización Bernalejas y el hogar geriátrico Hábitat, que en algunos puntos apenas estaban a 6 metros de Bernavento.

“Utilizamos 50 kilos de indugel nada más, 1.500 metros de cordón detonante y 80 detonadores no eléctricos”, reportó el ingeniero.

Por esa razón el sonido en el sitio de la explosión también fue menor al esperado. Según Atila la detonación marcó 94 decibeles, muy por debajo de los 108 previstos.

“Nos derribaron los sueños”

En medio del riguroso operativo, en el que participaron diferentes dependencias de la Administración Municipal, Bomberos Medellín, agentes de tránsito, policías y organismos de rescate de Antioquia, así como la Cruz Roja, un puñado de propietarios de viviendas en Bernavento buscaron un lugar dónde ver la caída del edificio.

Laura Gutiérrez encontró un buen sitio, cerca a la urbanización Piamonte, a escasos 200 metros de Bernavento, donde le permitieron quedarse. Al momento de las detonaciones, no pudo contener el llanto.

Ni ella ni sus vecinos pudieron ingresar a las casas antes del derribamiento para sacar las pertenencias que dejaron tras la evacuación en junio de 2016. Nadie sabe quién responderá por esos bienes.

“Tenía que verlo (el derribamiento), porque era como hacer un duelo. Esto es enterrar un sueño, un proyecto de vida, una ilusión. Lo que ahorramos para adquirir un lugar seguro dónde vivir. Cuando cayó el edificio sentí una puñalada en el corazón”, acotó.

La mujer, madre cabeza de familia, comentó que vivió seis años en Bernavento y, en 2010, compró el apartamento en 170 millones de pesos.

“Se veían grietas, pero de las que uno dice: son normales por el asentamiento del edificio; sin embargo, todo se descubrió cuando falló el (edificio) Space —en octubre de 2012— y vino el Dagrd a revisar Bernavento. Encontraron daños más grandes en los pisos de abajo”, recalcó.

Fue ese instante, a finales de 2013, cuando comenzó el suplicio de los 48 propietarios: “nunca nos respondió el constructor, todo lo hicimos pagando cuotas extras de administración, honorarios a abogados y estudios de suelos, patológicos, incluso la repotenciación”, agregó Gutiérrez, quien luce desesperanzada, pues no ve despejado el camino de la reparación.

Tras conocer las declaraciones de los copropietarios y el resultado del operativo, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, envió un mensaje de solidaridad a través de un comunicado.

“Las familias del edificio Bernavento viven sin duda un momento muy duro. Su patrimonio, su cotidianidad y su estabilidad se están viendo afectadas. Por eso, tomar la decisión de derribar el edificio fue complejo, porque habría tristeza y dolor”, dijo.

El mandatario añadió que acompaña a los afectados en su dolor y dijo que el apoyo a las familias afectadas seguirá.

Mitigaron impacto ambiental

Sergio Orozco Escobar, secretario de Medio Ambiente de Medellín, acompañó el operativo. “Los temas de fauna eran los más relevantes. En esta zona hay una cantidad importante de aves que ahuyentamos antes del procedimiento con la ayuda de espantapájaros y pólvora. Tras la explosión han empezado a retornar”, explicó.

Previo al operativo, los funcionarios de esa dependencia rescataron a tres animales que estaban cerca del edificio: una zarigüeya cuya madriguera tuvo que ser inundada para facilitar su salida, y dos gatos comunitarios. Todos los animales fueron liberados una vez culminó el operativo.

Orozco explicó que la calidad del aire de la zona tuvo un deterioro momentáneo que coincidió con el momento de la detonación. “Fueron 180 microgramos de partículas PM 2.5 por cada metro cúbico de aire, pero todo volvió a la normalidad pronto”, aclaró el funcionario.

Lo que sigue

Las verificaciones por parte del Dagrd y Atila a propiedades vecinas al edificio derribado, para conocer el estado en el que quedaron, así como la inspección a los escombros que quedaron, son solo una parte del largo proceso que le depara, tanto a propietarios como habitantes de la zona.

El director (e) del Dagrd, explicó que tras realizar controles, este fin de semana iniciará la recolección de escombros. “Este trabajo es largo y presentará molestias a habitantes. Esperamos que dure entre 15 y 20 días”, subrayó.

En cuanto al lote, aún no se ha definido el panorama legal, pero una de las posibilidades que se plantea es que quede bajo la figura de patrimonio autónomo, que permite que cada familia sea propietaria en porcentajes iguales y obtenga beneficios económicos en una eventual venta.

En la justicia siguen en curso dos procesos: una denuncia contra los constructores (Promotora Bernavento, Promotora San Felipe y Desarrollo Contemporáneo) y el ingeniero calculista Jorge Aristizábal Ochoa; y una demanda contra ellos, la Alcaldía y la curadurías. Por ahora ninguno de los procesos tiene avances .

Contexto de la Noticia

Edificios vecinos en buen estado

El derribamiento de Bernavento, no obstante era una operación compleja por la cercanía de otros conjuntos residenciales con ese edificio, fue un éxito para las autoridades y la empresa encargada del procedimiento. En menos de 6 horas, los habitantes de las 950 viviendas evacuadas fueron autorizados para regresar a sus propiedades. También se levantó la orden de desalojo que desde el pasado 28 de abril se había decretado para el edificio Bernalejas y el hogar geriátrico Hábitat —que estaban deshabitados desde el pasado 28 abril—.

Tras la inspección de las viviendas en 11 unidades residenciales, ubicadas en un perímetro de 100 metros a la redonda del edificio derribado, y constatar que solo hubo daños menores como vidrios rotos, pasadas las 12 del día la gente pudo regresar.

Todos quisieron ser testigos

Las autoridades de Medellín evitaron siempre que el derribamiento de Bernavento, en la Loma de los Bernal, se convirtiera en un espectáculo, “por respeto a las familias afectadas, y por solicitud del mismo alcalde Federico Gutiérrez”, dijo el director (e) del Dagrd, Jaime E. Gómez. Sin embargo, desde las 8:00 a.m., dos horas antes las detonaciones, habitantes de la zona llegaron hasta el parque contiguo a la unidad Cantabria, cerca al Puesto de Control para observar como caía la estructura. “Vengo de Laureles, pero viví en este barrio muchos años y me duele ver lo que pasa con Bernavento. Eran mis vecinos y quise presenciar el derrumbamiento”, comentó Carlos Alberto Barragán. Durante la mañana de ayer la Policía tuvo que acordonar vías para evitar el acceso de curiosos, incluso retiró a muchas personas para evitar que sufrieran lesiones.

Víctor Andrés Álvarez Correa

La primera entrevista que hice, a los 8 años de edad y con la ayuda de mi padre, fue al futbolista Andrés Escobar. Desde ese día no he dejado de hacer preguntas, ni de amar el periodismo. Soy egresado de la Universidad de Medellín.

Vanesa Restrepo

Periodista. Amo viajar, leer y hacer preguntas. Me dejo envolver por las historias.

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