Dos habitantes de calle miran con malicia a la cámara de video que está apagada y se funden en un abrazo y un beso. Luego del gesto ambos sonríen, les faltan dientes pero les sobran emociones.
La pareja cariñosa se despide. Son las 9:30 de la mañana y en Centro Día 2, uno de los lugares de atención básica para habitantes de calle en Medellín, ubicado muy cerca al Bazar de los puentes, hay cerca de 400 habitantes de calle que se ocupan en diferentes actividades.
Buena parte de ellos hacen fila: unos para recibir el desayuno, otros para ducharse, lavar la ropa o para que la médica los revise. Un grupo menor espera que una voluntaria los motile. Otros juegan dominó o ajedrez. A las mujeres les llegó la hora de la siesta: una de ellas lo intenta...