En mayor o menor proporción, el aire que respiramos está viciado, envenenado. Contiene partículas que no se perciben a simple vista, también gases nocivos como el ozono, el monóxido de carbono o el óxido de azufre, en buena medida resultantes de la combustión de los motores de los carros o en la industria.
¿Qué concentraciones de estas sustancias dañinas entran a nuestro organismo con cada inspiración? Una red de 100 Ciudadanos Científicos, elegidos por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, ya están aportando datos sobre las condiciones del aire en diversos sectores de los 10 municipios de la región. Lo hacen a través de un sensor instalado en sus casas, que aporta las mediciones que pronto estarán disponibles a través de una aplicación para dispositivos móviles.
El director del Sistema de Alertas Tempranas del Valle de Aburrá —Siata—, Carlos David Hoyos, anota que la concentración del material particulado es una de las variables que hay que medir permanentemente en el aire.
Da cuenta de que, para su estudio, las partículas dañinas en el aire, se separan entre las que son menores a un tamaño de 10 micras y menores a 2,5 micras. “Las primeras tienen efectos en la salud, sobre todo en el tema respiratorio, pero las más pequeñas —que surgen de la combustión incompleta en vehículos e industrias—, tienen la capacidad de llegar a los pulmones y continuar al torrente sanguíneo, haciendo un daño mucho mayor a la salud, si se trata de componentes que pueden llegar a generar incluso cáncer”, anota.
Ciudadanos Científicos
El Área Metropolitana explica que a través de la instalación de un dispositivo de medición que representa una nube, y de una estrategia educativa que incluye talleres y laboratorios, la iniciativa busca despertar la conciencia de los ciudadanos sobre el papel que cumplen y la responsabilidad que tienen para contribuir al cuidado y mejoramiento de la calidad del aire. Con los datos obtenidos se enriquecerán investigaciones que aporten a la construcción de políticas para mejorar la calidad del aire en el Valle de Aburrá.
El dispositivo monitorea en tiempo real la temperatura, la humedad relativa, partículas menores a 10 micras y a 2,5 micras, el ozono, el dióxido de nitrógeno y el monóxido de carbono. Esta información estará disponible para toda la ciudadanía a través de una aplicación gratuita para dispositivos móviles que permitirá visualizar los datos de medición.
La elección de los 100 puntos de monitoreo, resultó del análisis de distribución de los ciudadanos inscritos y los puntos de medición con los que cuenta el proyecto Red Aire y el Siata.
Los interesados debían tener conexión a red wi-fi permanente y compartir energía con el sensor, además de comprometerse a participar del proceso formativo asociado a la estrategia.
El director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Eugenio Prieto Soto, resalta que este tipo de ejercicios con la ciudadanía, deben ser promovidos.
Señala que estrategias de este tipo no solo aporta a la institución con información valiosa para la investigación y el desarrollo en otras áreas de monitoreo ambiental y cambio climático local y global; sino que también forman, educan y comprometen a los ciudadanos en el cuidado del medio ambiente, dos apuestas que hacen parte de su compromiso desde la dirección, la construcción participativa de procesos con la ciudadanía y la acción contra el cambio climático, por lo que asegura que espera avanzar con más fases de Ciudadanos Científicos.
Los científicos que monitorean la atmósfera ahora están por todo el Valle de Aburrá. Desde comunicadores hasta ingenieros, todos ellos comparten el interés porque se sepa qué contiene el aire que respiramos.
Desde hace un mes está en marcha Ciudadanos Científicos, el programa de monitoreo terminará con la creación de una aplicación que entregará información del aire en tiempo real.