El control al licor es la primera intervención en Parque de Berrío

  • El parque de Berrío se llenó de estas sombrillas que hacen parte de las chazas, en las que, en gran mayoría, se venden bebidas alcohólicas. FOTO Jaíme Pérez
    El parque de Berrío se llenó de estas sombrillas que hacen parte de las chazas, en las que, en gran mayoría, se venden bebidas alcohólicas. FOTO Jaíme Pérez
  • Hasta en bailadero convirtieron el parque de Berrío. Esto forma corrillos, aprovechados por los ladrones.
    Hasta en bailadero convirtieron el parque de Berrío. Esto forma corrillos, aprovechados por los ladrones.
  • Este muro, donde se hace un homenaje a las culturas indígenas antioqueñas, es hoy un orinal.
    Este muro, donde se hace un homenaje a las culturas indígenas antioqueñas, es hoy un orinal.
  • Policía inició los operativos para retirar las ventas de licores del lugar. Fotos Jaime Pérez, Rodrigo Martínez
    Policía inició los operativos para retirar las ventas de licores del lugar. Fotos Jaime Pérez, Rodrigo Martínez
Publicado el 08 de febrero de 2016
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años tiene la catedral Nuestra Señora de La Candelaria, epicentro del parque de Berrío.

en definitiva

El Parque de Berrío a pesar de perder gran parte de su territorio con la estación del metro, sigue siendo un sitio de encuentro y un símbolo de Medellín que requiere una pronta intervención.

Los sábados por la noche, 70 chazas con venta de licor y equipos de sonido a todo volumen convirtieron el Parque de Berrío en una gigantesca cantina al aire libre.

A este desorden, que incluye la ocupación del espacio público, se sumaron los atracos, la prostitución, el consumo de drogas, el desaseo y el cobro de extorsiones.

Sin embargo, a pesar de este caos, el parque nunca ha perdido su dinámica como un icono de la ciudad y ha seguido siendo un punto de encuentro, atractivo turístico y paso obligado para los clientes del metro que, en silencio, han soportado por varios años la inseguridad, los malos olores y el asedio de drogadictos y de habitantes de calle.

Fueron estas circunstancias las que llevaron, el pasado 28 de enero, al alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, a exigir que en 30 días, tanto la Fuerza Pública como su Administración, tenían que tenerlo recuperado, por ser un sitio emblemático de la ciudad.

Desde el miércoles de la semana que pasó se empezó a notar la intervención.

Desde las siete de la noche, la Policía obligó a los vendedores de cerveza y aperitivos, la mayoría sin sellos de las Rentas de Antioquia, a que salieran del parque.

El secretario de Seguridad de Medellín, Gustavo Villegas, dijo al respecto que estos negocios tendrán que salir de allí, porque en la ciudad está prohibido el consumo de bebidas embriagantes en el espacio público, en especial en parques y escenarios deportivos.

Agregó que esta era la primera fase de la anunciada recuperación del parque y una segunda intervención se llevará a cabo contra la prostitución, en especial en contra de la explotación sexual de menores de edad que también se presenta allí.

El funcionario igualmente llamó la atención por la situación sanitaria que está originando la venta de licores, en especial cervezas, ya que todo el amoblamiento del parque y de la estación del metro lo convirtieron en una letrina al aire libre.

Empadronamiento

El otro paso que se dará, agregó, será el empadronamiento de las personas que trabajan allí para saber qué se va hacer con ellas, porque hay vendedores tradicionales que no están en la ilegalidad y obtienen su sustento de ese trabajo.

Además, a esta labor que ya inició la Fuerza Pública y en apoyo de la Secretaría de Seguridad, entrarán a trabajar las de Cultura, Infraestructura, de la Juventud, Inclusión Social, y las Empresas Varias.

A la Secretaría de Infraestructura le corresponderá hacerle una serie de adecuaciones al piso y la infraestructura del parque deterioradas por el tiempo y el mal uso que le han dado como sanitario público.

Finalmente, Villegas destacó de esta intervención la necesidad de combatir el hurto a personas, en especial de celulares, porque la mitad de los robos de teléfonos móviles que se registran en el Centro se producen en el Parque de Berrío.

El comandante de la estación de Policía de La Candelaria (Comuna 10 del Centro), coronel Henry Mauricio Galán, informó que la intervención se inició desde mediados de la semana pasada, pero con actividades de sensibilización para retirar las ventas de licor y esta medida se extendió a la Plazoleta de Botero y el Parque de Bolívar.

Lo que seguirá, anunció el oficial, serán las acciones conjuntas con Espacio Público y las demás secretarías del Municipio, para así tomarse por completo el parque.

Acción integral

Por su parte, en la Corporación de Negociantes de Bolívar, Corpobolívar, destacaron la iniciativa de la Alcaldía de intervenir el parque, pero, a la vez, manifestaron su preocupación, porque todo este desorden se puede trasladar a los bajos del viaducto de metro, entre el Parque de Berrío y San Juan, lo que afectaría su actividad económica.

La directora encargada de la entidad Caterín Trejos, advirtió que este trabajo debe ser integral, ya que, de lo contrario, se arreglaría la situación en un sitio, pero el problema se lo trasladarían a otro y los comerciantes de Bolívar están ahí, muy cerca.

El director de la Corporación Cívica del Centro de Medellín, Corpocentro, Jorge Mario Puerta, consideró la decisión del Alcalde de recuperar el Centro desde pequeños espacios como el Parque de Berrío, como muy acertada, porque el proyecto puede funcionar.

“En la medida en que estos sitios se recuperen se podrá llegar a otros sectores. Estamos muy esperanzados en que esa recuperación se pueda dar”, dijo el dirigente.

Sin embargo, recalcó, “gran parte del problema de la ciudad está en el desorden y en el uso indiscriminado del espacio público, lo cual facilita el accionar de los ladrones, extorsionistas y vendedores de drogas”.

Criticó el modelo utilizado hasta ahora para recuperar ese espacio en el Centro, “porque ha sido ineficiente”.

Recomendó que al espacio público se le haga una reingeniería con componentes de pedagogía, sociales, económicos y de autoridad.

Amalia Londoño, secretaria de Cultura de Medellín, aseveró que uno de los principales trabajos de la Administración será la recuperación de la memoria cultural que tiene el sector y sus alrededores.

Destacó que también se está planeando con la empresa Metro la estrategia que realizarán para recuperar los espacios que tiene en el parque en el sistema masivo, donde una gran parte de él lo ocupan las escalas y la infraestructura de la estación Parque de Berrío.

Hablan los vendedores

Al dialogar con los vendedores del Parque de Berrío, algunos reconocieron que sí hay mucho desorden, porque los fines de semana, desde finales del año pasado se agolpan allí hasta 70 chazas con venta de cervezas, aguardiente y aperitivos.

Mónica Valencia, una de las vendedoras, manifestó que no los pueden estigmatizar a todos, debido a que allí trabajan muchas madres cabeza de hogar, que pagan arriendo en barrios periféricos de la ciudad y se ganan la vida honradamente.

Por su parte, una de las personas en silla de ruedas que labora en el parque vendiendo tinto y confites manifestó que lleva en el lugar 20 años, lo que hace que quedó discapacitado. Aseguró que ha solicitado un permiso como vendedor ambulante y la respuesta que le han dado es que están congelados desde 2007 y por eso es informal.

Se lamentó porque hace pocos años en el parque no había venta de licor ni asedio de tantos delincuentes y había respeto por las esculturas y las figuras pictóricas indígenas que enmarcan varios de los muros y que hoy están deterioradas por los orines de los clientes de las improvisadas cantinas callejeras.

Concluyó que si hablan de recuperación espera que las personas que como él sostienen una familia y venden productos legales que no alteran el orden ni el tránsito de los peatones, los tenga en cuenta la Alcaldía, porque esa es su única oportunidad de subsistencia.

Gilberto Martínez, quien supera los 80 años de edad y es usuario del metro en la estación Parque de Berrío, se quejó porque para una persona de su edad, con problemas para caminar es difícil moverse en medio de tantas chazas y cuando llega a las escaleras de la estación le queda imposible asegurarse en los pasamanos para poder subir, porque casi siempre están invadidos por vendedores callejeros o por personas que se sientan allí a fumar y ver pasar el tiempo.

El arquitecto Pedro Pablo Lalinde, uno de los autores con su colega Alexandra Ríos, de la investigación Parque de Berrío, Memoria Destruida y Reconstruida, contó que el lugar ha ido evolucionando en torno al crecimiento de la ciudad y ha tenido varias reconstrucciones. Ahora lo que hay que hacer, recomendó es buscar que no siga siendo origen de tanto caos y una letrina pública y para ello se puede pensar en la ubicación, incluso, de baños públicos bien diseñados y mimetizados en el entorno .

Contexto de la Noticia

LA MICROHISTORIA Estaba rodeado de casas de familia

Ernesto Lalinde Sánchez, de 91 años, tuvo por más de una década un almacén eléctrico y de discos, llamado E. Lalinde y Compañía. Era al lado sur de la iglesia La Candelaria en una casa de tapias de tres pisos de su abuelo Pablo Lalinde Gaviria, quien la heredó de su tío político, el comerciante Mario Antonio Santamaría, que la construyó en 1885. Recuerda que el sitio donde hoy es el banco de la República tenía casas de dos pisos del tiempo colonial con balcones de chambranas. En la esquina de Bolívar con Colombia existía el banco de Londres y enseguida de La Candelaria el Banco de Sucre; donde hoy está Flamingo quedaban los edificios de las familias Hernández, Echavarría y Olano; y donde está la Universidad Remington y el edificio Coltabaco era el edificio Ángel. Su almacén lo cerró en la década de los 60 y su tía Magdalena Lalinde murió en esa casa en 1965, porque no la quiso vender. Hoy es el edifico central de Banco Popular, en Medellín.

Causas Un homicidio por robo de celular

El robo de celulares y asaltos a las personas que tienen que cruzar el parque para llegar al metro llevaron a la Policía a realizar varios operativos en el lugar, uno de los cuales permitió desvertebrar la banda de los “niches”. El pasado 13 de enero, por robarle el celular, fue asesinado el negociante Álvaro Ramírez. El auge de los robos y este asesinato, prendieron las alarmas en este sector.
Rodrigo Martínez Arango

Comunicador social-periodista de la Universidad de Antioquia. Redactor del área Metro hace 20 años. Periodista judicial hace 30 años. También ha trabajado como locutor y periodista de radio en la Cadena Caracol. Autor del libro Expresión oral para periodistas, editorial UPB.

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