Fallas en el Metro son inevitables, pero no deberían ser recurrentes

  • La normalidad en la prestación del servicio en la estación Poblado (foto), una de las de mayor afluencia, se retomó a las 6:30 de la mañana de ayer miércoles. FOTO Manuel saldarriaga
    La normalidad en la prestación del servicio en la estación Poblado (foto), una de las de mayor afluencia, se retomó a las 6:30 de la mañana de ayer miércoles. FOTO Manuel saldarriaga
Por valentina herrera cardona y camilo trujillo villa | Publicado el 15 de febrero de 2018
Infografía
Imposible que operatividad del Metro de Medellín no tenga fallas técnicas
50.000

millones de pesos, en promedio, destina el Metro para los gastos anuales de mantenimiento.

en definitiva

Superado el daño en la catenaria, la empresa Metro intensificará las revisiones en el sistema de distribución de energía de las líneas A y B. Todavía no se concluye qué sucedió el martes.

Hace 22 años, cuando inició la operación de la línea A del Metro de Medellín, eran más recurrentes las fallas en las catenarias, pues era un sistema nuevo que había que adaptarlo a las condiciones del entorno local. Durante las últimas dos décadas se han hecho mejoras, se instalaron unos protectores mecánicos y eléctricos, los cuales brindan una mayor estabilidad.

Sin embargo, explica Jaime Pérez, jefe de Infraestructura del Metro de Medellín, el entorno también es variable, por eso ahora la empresa realiza revisiones extraordinarias para determinar qué tanto pudiera verse afectado el sistema por la variación de la condiciones meteorológicas.

En este sentido, “una causa normal para que fallen algunos de los elementos que conforman el sistema de transmisión de energía, puede ser la acumulación en el tiempo de descargas eléctricas que generan una afectación microscópica, que son muy difíciles de detectar, pero que en cualquier momento con el paso de un tren se pueden deformar”, detalló Pérez.

La Empresa de Transporte Masivo del Valle de Aburrá adelanta unos planes de mantenimiento sistemáticos y por tramos para evitar al máximo estas coyunturas, pero ningún plan de este tipo en un sistema sometido a la intemperie es 100 % seguro.

Es común en el mundo

Dicen que “mal de muchos, consuelo de tontos”, pero lo que sucedió esta semana con el Metro de Medellín es normal en la operatividad de los sistemas de transporte masivo. La clave está en la capacidad de reacción y solución que tengan las empresas y las ciudades en las que estas funcionan.

El pasado 3 de diciembre, una falla eléctrica en el Metro de Caracas dejó por fuera del servicio comercial a cuatro estaciones del sistema; ayer, 14 de febrero, la explosión de una subestación generó caos en este sistema de la capital venezolana.

En el Subte de Buenos Aires —Argentina— la heterogeneidad de la flota de trenes constantemente genera incidentes y fallas en el sistema; inclusive ha habido coches ferroviarios que han golpeado catenarias rígidas causando explosiones.

En septiembre de 2017, más 10 mil usuarios del Metro de Lima tuvieron que ser evacuados de la línea 1 por una falla eléctrica; tardaron más de 35 minutos en sacarlos del sistema.

Finalmente, entre otros ejemplos, el Metro de Madrid ha registrado varias fallas eléctricas a lo largo de su operación histórica. En septiembre de 2016, el daño estruendoso de una catenaria desató el pánico entre los usuarios del sistema.

“Realizamos constantemente un mantenimiento riguroso para evitar al máximo este tipo de situaciones, pero no somos ajenos a que sucedan. Lo importante es que estamos preparados para enfrentarlas. En la noche del martes y la madrugada del miércoles trabajamos intensamente, con dos equipos de 15 personas cada uno para poder restablecer la operación normal en toda la línea A en menos de 12 horas”, manifestó Tomás Elejalde, gerente del Metro de Medellín.

Protocolo de reacción

Ante una falla en el sistema de distribución de energía como la que se presentó esta semana, la empresa de transporte masivo tiene un protocolo de reacción establecido, cuya prioridad es la seguridad de los usuarios.

Después de evacuar debidamente a los pasajeros, los técnicos especializados del Metro avanzan caminando hasta el lugar, hacen una inspección visual y se señalan los sectores afectados. Luego se define un plan de trabajo y los recursos que se requieren para solucionar el problema.

La mayoría de las veces es más fácil y rápido reemplazar el tramo de cable dañado; la falla de esta semana requirió cambiar 130 metros de catenaria, porque era más demorado arreglarlo en el sitio que reponerlo.

¿Qué pasó el martes?

La empresa todavía no emite una conclusión oficial de lo que pudo haber generado el daño en la catenaria, ya que son varias las posibilidades, entre estas, factores de hechos externos.

“No lo sabemos en este momento, todo hace parte de los elementos de juicio que se pueden tener. Todavía no hay nada que nos indique eso; se están haciendo unos análisis de las piezas que encontramos con algún grado de destrucción para poder indicar las posibles causas que dañaron los conductores eléctricos”, afirmó Pérez.

Contexto de la Noticia

SEMÁFORO Lo que dejó la contingencia

ROJO
Más de 180 mil personas resultaron afectadas por el cierre del servicio del Metro debido a las fallas técnicas. Esto, sumado a las fuertes lluvias de la tarde y noche del martes, causaron una gran cogestión vehicular, especialmente en la avenida Oriental, Las Vegas y la Regional.

AMARILLO
Estrategias del Metro, Área Metropolitana y la Secretaría de Movilidad de Medellín, como la liberación de las rutas de transporte público y la suspensión del pico y placa, apoyaron la situación. Aún falta mejorar la difusión de la información a los usuarios que permita disminuir el caos.

VERDE

La respuesta oportuna del equipo de atención del Metro, conformado por ingenieros y técnicos, quienes trabajaron toda la noche del martes y madrugada del miércoles para solucionar los imprevistos y poder así, retomar la prestación del servicio en las primeras horas de miércoles.

Camilo Trujillo Villa

Periodista de la Universidad de la Sabana. Experto en temas de movilidad, transporte, infraestructura, desarrollo sostenible y gobierno. No hay historia pequeña.

Valentina Herrera Cardona

Periodista con sueños de historiadora. Apasionada por la Medellín antigua, su memoria visual y sus relatos.

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