Esto es lo que ha pasado y podría pasar con la emergencia en Hidroituango

  • En el coliseo de Valdivia están algunos evacuados, como una medida de prevención para salvar sus vidas. FOTO julio césar herrera
    En el coliseo de Valdivia están algunos evacuados, como una medida de prevención para salvar sus vidas. FOTO julio césar herrera
Por juan diego ortiz jiménezEnviado especial Valdivia | Publicado el 18 de mayo de 2018
Infografía
Hidroituango: evolución de la emergencia
en definitiva

Salvar vidas sigue siendo la premisa de directivas de EPM y autoridades. Mientras tanto, en Valdivia continúa la atención a los evacuados, que viven el drama del desarraigo.

Las tractomulas cruzan. El puente que atraviesa el río Cauca en la troncal a la Costa Atlántica se estremece y decenas de peatones caminan hacia sus casas desestimando la orden de evacuación que rige sobre Puerto Valdivia desde el pasado miércoles, por la probable creciente del afluente, aguas abajo del proyecto Hidroituango.

La aparente normalidad que se aprecia en este caserío ribereño, inhabitado en un 80 %, según estimó el Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres de Antioquia, Dapard, dista del panorama que hay en los albergues provisionales en el casco urbano de Valdivia. Dos coliseos permanecen abarrotados con al menos 1.200 personas que salieron el miércoles con las pocas pertenencias que alcanzaron a sacar.

El capitán René Bolívar, coordinador de la Unidad de Manejo de Desastres del Dapard, dijo que ayer faltaban evacuar otras 600 personas del sector El Pescado y del corregimiento El Doce, jurisdicción de Tarazá.

“Estamos garantizando el mínimo vital en alimentación, alojamiento y salud. Seguiremos con orden de evacuación durante tres a cuatro días dependiendo la información que nos suministre el Puesto de Mando Unificado de Ituango”, dijo Bolívar.

Noches interminables

La neblina cubrió el casco urbano de Valdivia y el frío se empezó a colar por los costados del coliseo principal, dispuesto como albergue de damnificados. Todo ocurrió mientras una bandada de niños corría sin control, evadiendo filas y personas que se cansaron de esperar y se acostaron en el cemento. La lluvia se sentía cada vez con mayor fuerza en la cubierta del escenario deportivo.

“Estaba trabajando en una obra cuando sonaron las alarmas al mediodía del miércoles. Salí corriendo hasta la casa para alcanzar a sacar a toda mi familia”, contó León Darío Casas, un obrero residente de Puerto Valdivia, que pasó la noche en las tribunas del escenario, junto a su esposa, sus tres hijas y dos perros chihuahua, que amarró con cabuyas a las barandas. “Es mejor esperar la carpa y la colchoneta sentados”, dijo.

Pero los dos coliseos no fueron suficientes para albergar a los 2.194 pobladores evacuados.

Ana María Uribe, secretaria de Gobierno de Valdivia, contó que las autoridades eligieron dos canchas y un terreno apto destinado para proyectos inmobiliarios para recibir a los 600 nuevos damnificados. En esos tres lotes se tenía estimado armar hasta ocho carpas gigantes con capacidad para 40 personas.

“Aún se mantiene la contingencia, estamos en alerta. Las personas que han evacuado hacia lugares altos pueden permanecer en esos sitios pero quienes no tengan disponibilidad, deben subir a la cabecera municipal”, afirmó.

Uribe aclaró que aún no se ha decretado toque de queda, aunque es una de las medidas presupuestada para controlar la población en aumento en los albergues y el municipio sigue desescolarizado porque las instituciones educativas fueron destinadas como alojamiento temporal.

No todos evacuaron
Pese a que Puerto Valdivia es un caserío fantasma, algunos pobladores burlaron la orden de evacuación y regresaron ayer a sus casas. Róbinson Zapata, minero y pescador, reconoció que en 37 años que lleva viviendo en el Puerto, el pasado sábado fue el día en el que más alto vio el caudal del río; sin embargo, sigue allí. “Esta es mi tierra y de aquí no me voy”, dijo.

Javier Monsalve, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Remolinos, sostuvo que algunos vecinos retornaron, en un desafío a la borrasca. “Muchos quedaron en el caos, sin saber qué hacer ni para donde coger”, indicó.

La orden de evacuación también fue omitida por los pobladores de los corregimientos vecinos. Ramiro López, líder comunitario de El Doce de Tarazá, criticó que la atención de los medios y autoridades se ha centrado en el Puerto, y no tanto en los demás damnificados.

“Las afectaciones de la creciente del sábado fueron grandes porque quedamos incomunicados con el otro lado del río. El comercio está en carestía. Aquí vivíamos tranquilos y hoy hay incertidumbre entre la gente”, concluyó.

Por otra parte, Gladyz Miguel Vides, alcaldesa de Tarazá, invitó a los habitantes de su municipio a estar preparados ante una posible emergencia y, desde ya, buscar e identificar albergues donde evacuar y salvar sus vidas.

Declaran desescolarización

Néstor David Restrepo, secretario de Educación de Antioquia, informó que su dependencia tomó la determinación de desescolarizar (suspender las clases), durante dos días (jueves y viernes) a los estudiantes de los municipios de Valdivia, Cáceres, Tarazá, Ituango y Nechí.

“La decisión se toma para que los estudiantes puedan unirse a sus familias y acatar las órdenes e instrucciones que impartan las autoridades sobre la situación de Hidroituango”, concluyó.

Contexto de la Noticia

¿qué sigue? investigaciones sobre la obra

La Fiscalía General de la Nación informó ayer que a la fecha tiene tres líneas de investigación relacionadas con Hidroituango, las cuales abarcan desde la contratación y adjudicación de obras, hasta la confirmación de un posible daño ambiental ocurrido en la zona donde se encuentra la represa. Para atender dichas solicitudes, se ha conformado un grupo interdisciplinario que se encuentra en la zona de la obra y que cuenta con apoyo judicial internacional.

radiografía petición de ayuda internacional

El ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, solicitó, por medio de una carta, el acompañamiento técnico de la Organización de Naciones Unidas, ONU, para valorar los posibles riesgos ambientales que se puedan generar por la contingencia actual en el proyecto Hidroituango. En la misivia también mencionó la posibilidad de contar con un equipo técnico y de veeduría internacional de la obra, esto para un período de por lo menos tres años.

jubilados y sindicato expresaron su apoyo a epm

Además de los gremios económicos y académicos que han manifestado su respaldo a las decisiones y el manejo que EPM le ha dado a la contingencia en Hidroituango, la entidad recibió ayer nuevas voces de aliento que llegaron de parte del Sindicato y de los jubilados y exempleados. Estos, en un número cercano a los 250, se congregaron en las instalaciones del Edificio Inteligente y expresaron su confianza en que la empresa saldrá avante.

La convocatoria les llegó por cuenta de José Gastón Sanín, de 63 años y jubilado hace 8 años. “Yo pasé por roles de ingeniería eléctrica y electrónica y terminé como jefe de Electrificación Rural, que es uno de los programas de más impacto de EPM”, señaló Gastón, y no dudó en admitir que el problema es grave, “pero esta empresa es líder de Latinoamérica y será capaz de tomar las mejores decisiones”. Ramiro Valencia Cossio, un exgerente, recordó que durante 63 años EPM ha sido ejemplar y ha generado desarrollo para el país: “en los últimos seis años le ha devuelto al municipio $6 billones”, por lo cual se hace necesario defenderla de la avalancha de juicios “sin fundamento científico” que han llegado con la crisis de la hidroeléctrica. Olga Lucía Arango, presidenta del Sindicato (de 4.500 afiliados), admitió que “EPM está haciendo lo correcto, que es proteger, ante todo, la vida de las comunidades”. Advirtió que este proyecto es de importancia para todo el país y por eso hay que unir fuerzas para que se supere la emergencia.

tres posibles escenarios

Termina la construcción de la presa
Culminar lo más pronto posible la construcción de la cresta de la presa es, según las autoridades, la acción que evitaría un desastre ante el incremento del nivel de las aguas embalsadas del río Cauca en el proyecto Hidroituango. Jorge Londoño De la Cuesta, gerente de EPM, afirmó que en los últimos días el embalse ha disminuido entre 8 y 9 centímetros, es decir, la cantidad de agua que se sigue evacuando por la sala de máquinas (70%) y la galería de tránsito (30%) es superior a la que esta llegando al río. Dicha reducción sería una oportunidad para recuperar el tiempo perdido por la contingencia registrada el miércoles en la tarde, que obligó a detener labores por cerca de seis horas y afectó la vía por la cual los camiones transportan material constructivo. Sólo hasta la tarde de ayer lograron habilitar una vía alterna para la movilización de estos vehículos y así retomar completamente la ejecución de la obra. De acuerdo con el último informe, la altura de la presa alcanza los 404 metros sobre el nivel del mar y quedan faltando seis para la meta final de 410 m.s.n.m, que se lograría entre el 20 y 21 de mayo. De esta manera, el agua embalsada sería evacuada por el vertedero (que ya está terminado) de una manera controlada y dejaría de ser desviada por la sala de máquinas. Así, la amenaza de avalancha o creciente súbita del río Cauca se descartaría y iniciaría la evaluación y verificación de los daños ocasionados en la sala de máquinas.

Falla la Sala de máquinas
La contigencia registrada el pasado miércoles en la casa de máquinas, cuando se presentó una obstrucción, causó que el agua saliera por las galerías de tránsito, es decir, por donde normalmente se desplazan los vehículos de la obra. Esto, según declaraciones de la gerencia de EPM es una señal de que no hay un control total de la situación. Cerca de 80% de los habitantes de Puerto Valdivia fueron desalojados y se emitieron órdenes de evacuación preventiva en 11 municipios más, ubicados en las riberas del río Cauca. Según el informe de EPM, luego de que la obstrucción se presentara por un tiempo de dos horas y media, el agua dejó de circular en mayor proporción por las galerías. No se registró un aumento en el caudal del río aguas abajo de la presa. De la Cuesta confirmó que esta falla se podría volver a presentar en cualquier momento. De darse una nueva obstrucción en la sala de máquinas o, que los túneles de desviación vuelvan a destaparse, como ha ocurrido en dos ocasiones desde el 28 de abril, se registraría una salida sin control del agua represada, afectando no sólo el nivel del cauce del río, sino también la estructura de la obra, pues actualmente está siendo evacuada por un espacio que no está destinado para el transporte de agua. Aunque inicialmente se tenía planeado retirar los tapones de cemento que bloquean dos de los túnes de desviación, esta tarea no logró ser ejecutada.

Se rompe la presa
Las directivas del proyecto Hidroeléctrico Ituango establecieron los planes de prevención con base en el peor escenario: el rompimiento de la presa, que, según Jorge Londoño, gerente de EPM, aproximadamente 1.500 empleados buscan terminar para que de esa manera pueda irse asentando allí el agua represada.

Londoño explicó que una presa se puede desmoronar cuando el agua la supere, le pase por encima, va derribando la parte superior del enrocado, generando un derrumbamiento progresivo. Pero ahora, agregó, el temor no está solo en lo que suceda en la parte alta, sino en la baja “por donde el agua está rodando y se debe observar que no desestabilice la pata de la presa”.

Añadió que “tenemos equipos medidores y personas observando algún indicio de erosión o desplazamiento de la parte principal de la infraestructura. Si esta situación se llegara a presentar, es decir, el rompimiento de la presa, el volumen del caudal sería significativo y habría que evacuar de inmediato las poblaciones en riesgo. “Ahí las primeras señales se dan un tiempo antes de que ocurran. Muestra desestabilización y encenderíamos la alarma roja”, apuntó Londoño y recalcó que habría una inundación de la totalidad de las poblaciones cercanas a Puerto Valdivia la parte baja de Tarazá, Cáceres, Nechí y Caucasia en un 70 %.

Entre tanto, el gobernador, Luis Pérez, señaló que la destrucción de la presa generaría que una ola de 26 metros de altura llegue a Puerto Valdivia en el lapso de 1 hora 20 minutos.

Juan Diego Ortiz Jiménez

Redactor del Área Metro. Interesado en problemáticas sociales y transformaciones urbanas. Estudié derecho pero mi pasión es contar historias.

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