La Medellín que vio Juan Pablo II y espera a Francisco

  • Una Medellín sin tanta urbanización en sus laderas recibió la visita del Papa Juan Pablo II. FOTO Archivo El Colombiano
    Una Medellín sin tanta urbanización en sus laderas recibió la visita del Papa Juan Pablo II. FOTO Archivo El Colombiano
  • Medellín, hoy con más de 1.300 edificios de gran altura, acogerá al Papa Francisco en los próximos días. FOTO Manuel Saldarriaga
    Medellín, hoy con más de 1.300 edificios de gran altura, acogerá al Papa Francisco en los próximos días. FOTO Manuel Saldarriaga
Publicado el 30 de agosto de 2017
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recorridos públicos realizará el Santo Padre en la ciudad.

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años atrás, Medellín recibió la visita de Juan Pablo II.

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millones de visitantes tendrá la ciudad con la visita papal.

Aún las montañas no estaban tan pobladas. En aquel entonces, cuando Juan Pablo II la visitó, Medellín no sufría por su aire contaminado, ni padecía el caos de la movilidad, problemas que hoy son retos en esta urbe.

Y es que, en 1985 la ciudad era habitada por 1.480.382 personas, según censo del Dane. Ahora, 31 años después de su paso, la población casi se duplicó: 2.508.452 personas.

El padre Diego Uribe, docente de teología de la Universidad Pontificia Bolivariana, destaca que Medellín, en ese lapso—entre la visita papal de Juan Pablo II y la de Francisco, el próximo 9 de septiembre—ha sufrido, pero también se ha consolidado económica y socialmente para ofrecer calidad de vida a sus habitantes.

“Ya se visualizaba en 1986 una ciudad de grandes ideas, del desarrollo industrial, ese que le daba empuje a Colombia, a pesar de situaciones difíciles por la violencia en barrios y zonas rurales”, apunta y recuerda que Medellín tomó conciencia que había que hacer vías, viviendas, todo para acoger a miles de desplazados que llegaban. “Que encontraran calidad de vida, apoyo institucional”, anota.

Al tiempo con una confrontación desatada por células subversivas en sectores como la comuna 13, se avanzaba en Medellín en la construcción del metro, en 1995, el primero del país. También, las grandes empresas locales e internacionales comenzaban a asentarse, otras a emigrar del Centro hacia el sur de la ciudad, que se preparaba para ser el nuevo complejo financiero de esta capital.

Para la época, revela el Banco de la República, la ciudad ya era preponderante para la economía regional y su participación logró ser, en 1986, de un 95 por ciento.

“Estaba vivo el espíritu emprendedor, la generación de oportunidades para salir adelante. El rebusque, como manifestación del ingenio para encontrar soluciones”, expresa el padre Uribe.

Se afianza un nuevo modelo de urbanismo

En Medellín, según la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, hay más de 1.300 edificios de alturas superiores a los cinco pisos. De acuerdo con el padre Uribe, la mayoría de esas estructuras se levantaron a partir de 1986, cuando se dio vía libre a un nuevo modelo de urbanismo.

“A Medellín en ese tiempo le daba miedo construir en altura. Se había ido extendiendo horizontalmente, y ahí se empezaron a surgir construcciones, edificios, unidades residenciales, condominios, un modelo que era novedoso para esa época”, señala.

El verde, en las montañas del Valle de Aburrá, resaltaba, aún en los 80. En tres décadas el nororiente y noroccidente y barrios como El Popular, Santo Domingo, Aranjuez, Manrique y Castilla, fueron receptores de inmigrantes, muchos que se ubicaron en asentamientos creados a orillas de quebradas y en morros inestables.

Al suroriente—El Poblado, Envigado y Sabaneta—también se hizo vertiginoso el crecimiento urbano. Allí se crearon edificios de más de 15 pisos que colmaron la montaña casi hasta la cima.

Para el arquitecto Fabián Bethoven Zuleta, docente de la Universidad Nacional, sede Medellín y miembro de la Escuela de Hábitat de esa institución universitaria, la presencia del Papa Juan Pablo II tuvo incidencia en la consolidación de barrios.

Subraya que, si bien las parroquias ya existían, la presencia del Santo Padre como un hecho histórico hizo que se desatara una creación de templos católicos en diferentes barrios.

“Las parroquias se concibieron como una entidad institucional. Ser bautizado era ser consagrado ciudadano, miembro de un territorio. Los barrios estaban asociados a las parroquias”, apuntó.

Hoy en el valle de Aburrá, según la Arquidiócesis, hay 341 parroquias. En Bogotá, la Arquidiócesis de esa ciudad, reporta la existencia de 240.

Un millón de personas en las calles

Casi todos los habitantes de Medellín, en 1986, salieron a las calles a saludar al Papa Juan Pablo II, recuerda el padre Uribe.

“La ciudad vivía situaciones difíciles, pero asistieron más de un millón de personas. No había tantos medios de comunicación ni redes sociales, como ahora. Tampoco la cantidad de medios de transporte para que llegara la gente desde otras ciudades ”, recalca.

La ciudad ha cambiado, pero el fervor por la llegada de Francisco es el mismo que el que se sentía con Juan Pablo II.

Hay grandes avenidas, metro, metrocable, más edificios, centros comerciales y casi que el doble de población. No serán un millón de personas, se calculan 3 millones que verán al papa.

Zuleta, como el padre Uribe, coincide en que los dos papas llegaron en momentos cruciales del país. En el 86 estaba en marcha un proceso de paz con la guerrilla del M-19. Hoy las armas de las Farc ya no disparan.

En cuanto a Medellín, la violencia persiste, con cambio de actores, pero también, cree el padre Uribe, la ilusión de que la presencia del Santo Pontífice deje huella, una imborrable, “porque viene con un mensaje de hermandad que se represente en la esperanza de paz en cada barrio de la ciudad”.

Contexto de la Noticia

anécdota cuando el primer papa nos visitó

“En los barrios populares el Papa dejó la reflexión de que un pobre siempre encuentra otro pobre que lo acompaña con solidaridad. Profetizó la canonización de la Santa Madre Laura, porque la mencionó como ejemplo de vida consagrada. Habló de la importancia de las religiosas en Medellín, como las que sostienen y forman la conciencia católica. A los intelectuales los invitó a que convirtieran su conocimiento en servicio para la ciudad”. Padre Diego Uribe, profesor de la Universidad Bolivariana.

Víctor Andrés Álvarez Correa

La primera entrevista que hice, a los 8 años de edad y con la ayuda de mi padre, fue al futbolista Andrés Escobar. Desde ese día no he dejado de hacer preguntas, ni de amar el periodismo. Soy egresado de la Universidad de Medellín.

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