Un operativo policial puso en evidencia el sistema de adulteración de taxímetros, conocido como Ají, que usan algunos conductores de Medellín para aumentar las tarifas y hacer cobros irregulares.
Los uniformados confirmaron que debajo del volante, el conductor tenía instalado un botón que podía activarse con la mano o el pie, y que hacía correr el taxímetro sin importar la distancia recorrida.
Andrés Giovanni Giraldo Jaramillo, empleado de Taxímetros Guille, donde hay un letrero visible que dice “no arreglamos taxímetros con ají”, explica que esta modalidad consiste “en una alteración que no es la normal de los 87 pesos (que debe marcar por cada 78 metros recorridos); entonces eso lleva un mecanismo de un suiche (interruptor)”.